Cuentame una historia

Aquí todo son historias, algunas reales, pero casi todas imaginarias porque la realidad resulta demasiado increíble.

lunes, 30 de marzo de 2015

"El momento en que todo cambió" Douglas Kennedy

Llegados a una edad, más o menos respetable, me figuro que a todos nos asaltan dudas acerca del camino recorrido, y nos planteamos que hubiera sido de nosotros de haber elegido otras sendas, tomado otras decisiones, pagado otros peajes, en las encrucijadas que, de trecho en trecho, inexorablemente, nos va poniendo la vida en el camino.
Eso toma un cariz casi de tragedia cuando, por si fuera poco, estamos convencidos de que, erróneamente, cambiamos el verdadero amor (ese que es privilegio de unos pocos y que sólo aparece una vez, cuando aparece), por una vida gris, un matrimonio convencional, una existencia, en fin, tan poco satisfactoria que continuamente estamos esperando la salida del próximo avión que nos lleve a miles de kilómetros de ella y de todo lo que la acompaña.
Eso es lo que le pasa a Thomas Nesbitt desde que hace veinticinco años salió de Berlín y se resignó a vivir sin Petra Dussman y se resignó a hacer cada día el esfuerzo de borrarla de su mente para conseguir, al menos, un atisbo de algo parecido a la felicidad. 

viernes, 27 de marzo de 2015

"Cabaret Biarritz" José C. Vales - Premio Nadal 2015

"No debería ser necesario repetir aquí, por sabido y reiterado hasta la saciedad en numerosos estudios previos, que fue Philippe Fourac, propietario y director de la casa editorial La Fortune, quien en 1938 encargó al escritor Georges Miet la redacción de una novela que tuviera como argumento principal los terribles y dramáticos acontecimientos que algunos años antes sacudieron la turística y elegante población de Biarritz, al sur del país."
Así comienza la última novela de la tertulia del Villajunco que ha resultado toda una sorpresa (la novela, no la tertulia que ya va para... no sé cuantos años). 
Se trata del premio Nadal de este año, "Cabaret Biarritz", concedido a un autor, José C. Vales, que, vergüenza me da reconocerlo, era para mi totalmente desconocido.
Pues con ese comienzo nos envuelve contándonos la historia de como Philippe Fourac "...gran amante de los libros (ya que no de la literatura)" conoce "...al joven Georges Miet, un muchacho artrítico, cojo y casi ciego" en 1926, cuando éste cuenta apenas con 20 años y es más pobre "que las ratas de Saint-Germain". Por eso y porque la ilusión del joven tullido era "...ser escritor y vivir de la escritura (ya que no de la literatura)", Fourac le contrata en la editorial La Fortune para escribir toda clase de historias que ningún otro escritor hubiera estado dispuesto a abordar. Así es como nuestro joven componedor de libros se pasó tres años enfangado en toda clase de relatos de escaso valor moral y aún menos valor literario, hasta que en 1938 recibe el encargo de escribir, a modo de novela, unos sucesos luctuosos acaecidos en Biarritz en el verano de 1925.
Ya en la primavera de 1938, Georges Miet comienza a preparar las entrevistas con las que irá componiendo su narración. En 1945 Miet muere sin publicar su obra (Fourac primero se desentendió, práctica y económicamente, del encargo y después murió a manos de la Resistencia por colaborar con las SS). De todos los escritos recopilados por Miet, seis cuadernos con toda la documentación se quemaron, poco después de su muerte, en el incendio que acabó con la peluquería en cuyo sótano había vivido. Las libretas con las entrevistas se salvaron y pasaron por distintas vicisitudes hasta que en 1961 son conocidas por la comunidad literaria y se ve la necesidad de darlas a la luz. 
A partir de ese momento, de nuevo los papeles entran en una etapa de confusión y son causa de una enorme controversia (¿son las entrevistas la verdadera novela que Miet quería escribir o son sólo la base documental para escribir esa novela?; ¿se deben convertir en narración o deben publicarse tal cual las transcribió el autor?). 
Finalmente, "tras arduas y complejas negociaciones con los propietarios de los derechos y con algunos representantes legales de los individuos implicados, el corpus completo de las entrevistas de Georges Miet se publicó hace seis años en Francia (Ed. Atlantis, Burdeos, 2009)"
Por si alguien tuviera deseos o interés en abundar en la vida y obra de nuestro autor, en 1979 Roland Dutel, biógrafo «oficial» del escritor, publica la biografía del mismo: "Georges Miet: la voix et la parole"
Hasta aquí, la Introducción. Pero aún, antes de comenzar con las entrevistas (la novela), hay una bibliografía en la que se citan 17 obras sobre Georges Miet, Biarritz, el suicidio, la literatura popular francesa, etc. Y no me extiendo más hablando de las 115 notas a las que el libro nos va remitiendo porque no quiero perder por aburrimiento a los pocos o muchos lectores que hasta aquí hayan llegado.
José C. Vales
Lo interesante de lo contado hasta ahora es que, como casi todo el que se ha acercado a la novela sabe, todo es mentira; todo forma parte del argumento de la propia novela que tenemos entre las manos; desde la primera palabra de la introducción, pasando por la bibliografía (todo obras inexistentes), hasta las notas. Todo es una mentira colosal, como casi todas las novelas, por otra parte, pero con una vocación de veracidad realmente pasmosa. 
Llaman mi atención, especialmente, las notas a las que se nos va remitiendo y que, a pesar de ser muy abundantes (115, como hemos apuntado), no llegan a cansar pues forman parte de la trama y contribuyen a matizar y rematar hechos y personajes. En algunas se cuenta, incluso, la biografía de alguna figura totalmente accesoria, a la que solo se alude de forma tangencial, pero al contar hechos y peripecias de su vida, se dota de gran verosimilitud a todo el edificio narrativo.
La historia que, presumiblemente, nos cuenta Georges Miet trata de unos acontecimientos bastante truculentos que, como ya se ha dicho, tuvieron lugar en Biarritz en el verano de 1925. Los hechos toman un cariz sospechoso cuando Aitzane Palefroi, una joven de dieciséis años "...apareció desnuda, ahogada y completamente muerta". Este hecho, unido a la muerte por ahogamiento, unos días antes, de una turista inglesa así como un pintor y un maître baigneur que quisieron socorrerla, y al suicidio, unos días después, de un joven de la ciudad que se voló la cabeza en medio de una fiesta de compromiso, hizo que algunas personas no se conformaran con las declaraciones de accidente y suicidio con que fueron oficialmente declaradas las muertes. Así, un periodista de la localidad, Paul Villequeau, Vilko de sobrenombre (pronuncien ambos los que sepan algo de francés y ya me dirán qué pasa), "...con un fotógrafo de pornografía, llamado Galen o Galet, o algo así, y con una mujer inglesa de la que se habló mucho en aquella época porque no parecía tener costumbres muy convencionales" empiezan a investigar lo que les parece algo más que un cúmulo de casualidades. 
La narración de los hechos se va haciendo a base de entrevistas (lo único que quedó de la obra de Miet) o, mejor dicho, de las respuestas dadas en esas entrevistas pues en ningún momento se oye la voz del entrevistador (Miet) cuyas preguntas hay que ir deduciendo a partir de las respuestas. 
Con este pretexto, se nos va mostrando una enorme variedad de personajes tan numerosos (alrededor de treinta), como diversos: periodistas y fotógrafos a la caza de la noticia y la foto con las que poder seguir saliendo adelante "...el dolor y la muerte de unos es la felicidad y la supervivencia de otros"; mujeres de vida alegre (alguna, profesora universitaria de Filosofía unos pocos años después) que actúan en Les Sirènes, un antro de Biarritz con algo de cabaret y mucho de prostíbulo con pretensiones; criadas charlatanas que "respetan" la intimidad de sus señores mientras cacarean los secretos "mejor" guardados de las familias; solteronas que perdieron su tren y todos los trenes que pasaron a lo largo de su vida, y viven recordando y/o renegando de su pasado más glorioso; señoritas de buena y, a veces, aristocrática familia, con costumbres "licenciosas" y bañador une-pièce, más escandaloso aun que sus licenciosas costumbres; mujeres religiosas o abducidas por monjes exaltados que se someten a los tormentos, con apariencia de éxtasis orgásmico, de cilicios y látigos hasta provocarse la muerte por infecciones genitales; pintores cubistas que, a la sombra de Picasso, son capaces de pintar cuadradas hasta las más estimulantes curvas femeninas y "señoras con los ojos de traviole... pudiendo pintarle los ojos como Dios manda y como se los puso Dios en la cara"; gendarmes, el secretario judicial, el enterrador, un lanzador de cuchillos sin puntería... En fin, una miscelánea de personajes que, cada uno con su lenguaje particular, vulgar o pretencioso; burocrático o engolado; fatuo a la vez que errado, parnasiano o barroco, van componiendo el relato de unos hechos que en ningún momento pierden el encanto de la intriga, la atracción de lo que puede haber sido, la miseria de lo que sugieren.
...Y Biarritz, otro maravilloso personaje, descrito con certeras pinceladas en todo el esplendor de la época de entreguerras; los años locos en los que se bailaba el charleston, las mujeres se cortaban el pelo y las faldas, alargaban los collares hasta el absurdo y empezaban a fumar con alardes de largas boquillas. Una época que siempre me ha fascinado; una moda en el vestir femenino que me parece la más incitante de toda la historia de la moda; unas enormes ganas de olvidar los rigores de la Gran Guerra y recuperar la joie de vivre, unas ganas de olvidar que resultan conmovedoras para los que lo contemplamos desde la perspectiva del tiempo, sabiendo los espantos que, agazapados entre los pliegues de la Historia, les esperaban unos pocos años después. 
Biarritz como marco inverosímil para la historia que se nos cuenta; uno de los lugares de veraneo más exclusivo, con sus casinos, hoteles y playas; sus baños de agua y sol matutinos, sus paseos al atardecer, sus cenas y partidas en los hoteles de lujo.
Y junto a los protagonistas privilegiados de la buena vida entregados a los vicios más disolutos: cocaína, opio, heroína, juego, sexo de inconcebible depravación (he perdido mi código para acceder por internet a la explicación de los inimaginables horrores que tenían lugar en los "los terribles quince escalones del Hôtel des Princes"); junto a todos ellos, decía, criados, pescadores, socorristas, panaderos, camareros... toda la gente que hacía posible con su trabajo el dolce far niente de los privilegiados.
Unos y otros, ricos y no tan ricos; pobres y miserables; felices, desgraciados, frustrados en sus esperanzas; amados y despechados; culpables o inocentes de los terribles hechos que tuvieron lugar "...aquel verano caluroso y soñoliento en el Biarritz de 1925"







lunes, 23 de marzo de 2015

"Dispara, yo ya estoy muerto" Julia Navarro

Hace ya unos meses que leí esta novela, pero las recientes elecciones en Israel, así como algunos otros hechos y reflexiones que no viene al caso mencionar, han hecho que sea ahora cuando he sentido la necesidad o las ganas de escribir sobre ella.
Julia Navarro es una autora a la que siempre juro no volver a leer, pero, también siempre, acabo cayendo en la tentación de creer a quién de nuevo me recomienda otra de sus novelas (siempre la misma persona). Ya me he resignado y reconciliado con la idea de que estoy condenada a tragarme todas sus sobredimensionadas historias. 
Y por qué, se preguntarán algunos. Pues porque siempre resulta entretenida (para mí, es lectura de verano) y siempre pienso que igual es en esta novela (la de turno, la que sea) en la que por fin ha dado con la clave de la buena escritura y, por fin me va a satisfacer, además de entretener. 

martes, 10 de marzo de 2015

"El francotirador paciente" Arturo Pérez Reverte

Sniper es un grafitero, pero por encima de todo, Sniper es una leyenda. Y no sólo en el mundo de los grafiteros, sino en todos los ambientes que alguna vez han tenido algo que ver con ellos: policías, periodistas, estudiosos del arte, autores de libros y catálogos para museos y algún que otro editor mega pijo. 
Han pasado veinte años desde que Sniper se inició en el mundo del grafiti y ahora ya tiene los cuarenta pasados, pero salvo personas muy íntimas y cercanas, nadie le ha visto la cara, nadie sabe cual es su identidad y, mucho menos, donde se esconde. Lo que todo el mundo ha visto son sus obras, variadas, muy evolucionadas a lo largo del tiempo, pero con una constante: la "i" de su firma lleva un punto convertido en la mira  de un rifle. De ahí su apodo: el francotirador.

sábado, 7 de marzo de 2015

El libro que me cambió la vida o "Como empezó todo" II

Como sabéis, hace poco más de un mes participé en un concurso de relatos de la Universidad de León. El tema era "El libro que cambió mi vida" y os dejé aquí el relato que había mandado.
Ya os comenté que no tenía esperanzas de ganar pues hay gente que escribe muy bien y encima tiene imaginación para hacer algo original.
Pues bien, hace unos días apareció en la página literaria de la Universidad de León el fallo con el relato ganador.

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