Cuentame una historia

Aquí todo son historias, algunas reales, pero casi todas imaginarias porque la realidad resulta demasiado increíble.

sábado, 12 de marzo de 2016

Hasta pronto


Esta entrada es para deciros que durante tres semanas, no me veréis por aquí. Mi marido y yo nos vamos de viaje. El día 13 volamos a Miami y, desde allí haremos un recorrido por varios estados del sur de los USA.
Hace mucho tiempo que teníamos ganas de visitar esa zona, pero en verano hace muchísimo calor y no nos hemos animado a organizarlo. Ahora se nos ha presentado la oportunidad, en la mejor época, y la hemos aprovechado. 
A la vuelta os contaré cosas de este viaje y de este país que tanto me gusta. Y tal vez, intente hablaros de mi fascinación por él porque ya alguno empezáis a preguntarme.
Os dejo un esquema del recorrido que haremos.



Si la tablet se porta bien, es posible que me veáis haciendo comentarios en vuestros blogs, pero me olvidaré lo más posible de las redes sociales por lo que no compartiré nada ya que con algo que no sea ordenador, al menos a mí, me resulta tan difícil que prefiero no hacerlo. Como mucho, subiré alguna foto. Pero nunca se sabe. Si la tablet no se porta bien o si me come un caimán, estaré desaparecida.
Tampoco se sabe nunca si una volverá. Igual me surge alguna aventura y me quedo. En ese caso, cuando tenga línea de internet en la maravillosa casa de madera que tendré cerca de los pantanos de Carolina del Sur o en una casa con un hermoso y enorme porche en el Barrio francés de Nueva Orleans, retomaré la actividad y volveré con vosotros (soñar es gratis y más bonito...) 
Pasadlo bien y hasta pronto.



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viernes, 11 de marzo de 2016

"La bofetada" Christos Tsiolkas


Una barbacoa de sábado por la noche, un niño maleducado y caprichoso, un hombre nervioso que teme por la seguridad de su hijo (o eso dice), una bofetada, unos padres demasiado quisquillosos (?). Estos son los previos de los que parte esta novela que me ha sorprendido además de resultarme  muy amena y de agradable lectura.
Una simple bofetada; algo que hasta hace unos años estaba a la orden del día en todas las familias con niños, y que, desde hace los mismos años, parece haberse convertido en cosa de sádicos desalmados. Esa simple bofetada desencadena en un grupo de amigos toda una serie de reacciones y sirve de pretexto al autor para mostrarnos una realidad curiosa en una ciudad, Melbourne, de un país-continente, Australia, que no suelen salir mucho en los libros. Un grupo de personas multiétnico donde, además de las razas (aborígenes australianos, griegos, indios, ingleses, árabes) y las religiones (hindúes, musulmanes, cristianos, judíos y muchos ateos de distintos orígenes), se mezclan las clases sociales, los muy ricos, con los menos ricos y con los que lo pasan mal para cubrir sus necesidades, pero todos juntos celebran una fiesta de sábado noche y hay armonía y buenas vibraciones y camaradería y amistad... hasta que una mano se eleva, corta el aire, desciende y golpea a un niño histérico, consentido y malcriado. Todo pudo quedar ahí, con unas disculpas del agresor y una cierta tolerancia por parte de los padres del agredido. Pero Hugo no es un niño indisciplinado casualmente, sino porque sus padres, Gary y Rossie, han hecho de él un pequeño diosecillo cuya norma es "nadie puede tocar mi cuerpo sin mi permiso" (lo que no es óbice para que él dé patadas, golpee y agreda a quien le lleve la contraria, grande o chico); es un niño que con cuatro años sigue mamando y es considerado poco menos que un genio por sus padres, un niño al que "se veía actuar con enorme sorpresa y dolor cuando se enfrentaba al mundo. Le conmocionaba no ser el centro del mundo cuando se apartaba de Rosie". Hugo es el claro resultado de una educación permisiva en que se considera que los niños tienen que ser felices por encima de todo, no se les debe contrariar de ninguna manera y son detentadores de todo tipo de derechos (y de ninguna obligación). Unos padres asís no van a permitir que el agresor se salga con la suya.
Christos Tsiolkas
El hecho de que la bofetada provenga de Harry tampoco es casual. Harry es un hombre irascible, y violento que no está dispuesto a pedir disculpas, no puede pedir disculpas, al menos, no con sinceridad cuando en realidad está pensando que "no tenía que haberle dado una bofetada al crío, debería haberle quitado el bate y golpearle una, dos, cien veces en la cabeza a aquel pequeño cabroncete, hasta hecerle picadillo". De manera que no queda más remedio, tras la denuncia a la policía, que resolver la cuestión en un juicio. Un juicio que enfrentará a amigos y familiares
La novela está narrada desde el punto de vista de varios de los testigos del suceso. A cada uno se le dedica un capítulo que, narrado en tercera persona, resulta como una radiografía del personaje, a la vez que nos da las claves de sus relaciones con los demás y de como los ve, de manera que vamos conociéndolos, no sólo por lo que cuentan de sí mismos, sino por lo que nos cuentan de ellos los demás. 
Porque la novela es mucho más que la narración de las consecuencias que la bofetada tiene en el grupo de amigos. Retrata una serie de personajes muy variados y de procedencias muy dispares; muestra las claves de su pasado para entender su presente; desvela los secretos que se ocultan a las mejores amigas, al marido, incluso a una misma; descubre la soterrada violencia que permanece en la intimidad y de la que casi nadie tiene la más mínima sospecha; expone las dudas acerca de la propia vida matrimonial, esa que se creía tan perfecta y empieza a manifestar desconchones, manchas de moho y humedad que hacen que todo se replantee.
Después de la bofetada todas las relaciones se tambalean, todas se ven sacudidas, aunque a algunas no les hiciera falta mucho movimiento para caer. En todo el grupo de amigos y familiares surgen las opiniones a favor de uno u otro de los contendientes. Unos piensan que Hugo se merecía un correctivo y sus padres, que alguien les mostrara la necesidad de disciplinar al niño. Otros, por el contrario, opinan que nadie, bajo ningún concepto, tiene derecho a agredir a una criatura indefensa. La diferencia de pareceres enfrenta a maridos con mujeres, amigas con amigas, padres con hijos, suegros con nueras... Se ponen a prueba muchas lealtades y se plantea cuál de ellas debe predominar, la amistad de toda la vida o el pertenecer a una familia, aunque ésta sea la familia política; la fidelidad a tu esposa o a tu primo que es de tu misma sangre; la obligación hacia ti misma o la responsabilidad para con tu marido e hijos; la lealtad a tu independencia en soledad o a una vida más atada, pero más acompañada.  
En una entrevista concedida a "El País" con motivo de la publicación del libro en 2011, el autor confesaba que no pretendía provocar un debate entre maltrato infantil o correctivo necesario, aunque reconoce que es una discusión vigente en el mundo occidental. "No tenemos un sistema educativo que cree personas éticamente responsables; de hecho, la educación en Occidente está en clara regresión, y lo mismo sucede con los valores éticos o morales de la sociedad. Los padres sobreprotegen a sus cachorros con tal egoísmo que, finalmente, solo se preocupan de ellos, sin que les importen quienes les rodean"*.
Christos Tsiolkas es un autor de origen griego nacido en Melbourne en 1965. El paisaje australiano que nos muestra está muy alejado de
Melbourne
las playas azules de arenas doradas, llenas de surferos y turistas, que transitan por el imaginario de todos nosotros. Porque con esta novela, más que un debate acerca  de lo que puede suponer una bofetada, lo que pretende es retratar una Australia más real, una Australia multiétnica y multicultural, como ya he apuntado más arriba, donde aún perduran muchos prejuicios; unos prejuicios que deberían haber desparecido arrastrados por la variopinta sociedad y las múltiples relaciones que se establecen en ella; unos prejuicios que deberían haber desaparecido allí, como en el resto del mundo occidental y que, sin embargo, amenazan con hacerse cada vez más patentes.

Según el autor, "La bofetada" quiere mostrar cómo es la sociedad actual australiana o, al menos, como vive "un puñado de infelices del extrarradio de Melbourne"*. Y eso lo consigue metiéndonos en sus vidas, sus problemas, sus resentimientos y sus amores; sus logros y sus frustraciones; sus historias y los antecedentes familiares, duros en la mayoría de los casos, que los han arrastrado hasta donde están; nos cuenta las opiniones de cada uno, sus circunstancias, anhelos y dudas, y nos vamos metiendo en sus vidas y en sus casas para descubrir, en efecto, finalmente, como vive "un puñado de infelices del extrarradio de Melbourne".
*Extraído de una entrevista de Zigor Aldama al autor.  (El País, 2011) 



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miércoles, 9 de marzo de 2016

La necesidad de recuperar su pista


Creo que para escribir necesito algo que me de una clave, algo a lo que agarrarme y de cuya contemplación surja la idea y fluyan las palabras. Me di cuenta de ello cuando Carmen Pinedo nos retó en su blog a escribir sobre las pinturas que nos muestra, pinturas maravillosas de artistas de todos los tiempos que ella acompaña con textos bellísimos.
De esos retos han salido algunos escritos que nunca creí que pudiera llegar a imaginar, pero miro los cuadro y salen palabras. Algunas ya las he publicado aquí y aquí.
Ahora ha sido Manuel Casanova que en su blog "Equinoccio", ha hecho tres exposiciones virtuales con sus propias pinturas digitales y me han gustado tanto, que le he pedido permiso para apoderarme de alguna y ponerle letra. Manuel amablemente, me ha dado su autorización para coger las que quiera. Muchas gracias, Manuel. Creo que esta no será la última.


No hay nadie (Manuel Casanova)

Hace varios días que le he perdido la pista. No sé dónde se encuentra, por donde se me ha extraviado, en qué recóndito e inaccesible lugar se halla escondida. Sólo sé que necesito encontrarla como sea.
Desde que nos enamoramos, hace ya... unos años, nunca dejé de saber donde estaba. Bastaba una llamada telefónica, un corto viaje en un tren de cercanías, una corta ascensión a su estudio en la buhardilla, para encontrarme con ella o con su voz alegre y un tanto burlona, para sumergirme en su abrazo cálido y posesivo.
Ahora, por primera vez no tengo ni idea de donde puede estar. Me resulta insufrible esta sensación desconocida. 
Llevo tres días siguiendo indicios que se pierden en esta estación. Hasta aquí llegó con su presencia furtiva, pero, si partió, no se sabe cuando ni hacia dónde.
Me siento atacado por una insoportable sensación de impotencia y un insufrible ataque de ansiedad.
Tengo que encontrarla, saber lo que hace,  dónde está y a dónde se dirige. Sólo de esa manera podré adelantarme a ella e impedir que me localice. Esta estación está demasiado cerca. Debo encontrarla.



domingo, 6 de marzo de 2016

"El renacido" Alejandro González Iñárritu


A principios del siglo XIX, el oeste americano está aún dominado por tribus indias que luchan entre ellas y con los colonos ingleses y franceses que les disputan el territorio y los recursos y, de vez en cuando, secuestran a sus mujeres. Un grupo de indios Arikara busca a la hija de su jefe, Pawaka, que ha desaparecido.  
Mientras tanto, un grupo de tramperos está llevando a cabo una expedición para recolectar pieles. Su guía es Hugh Glass que está acompañado por su hijo, un adolescente mestizo, Hawk, nacido de su relación con una india Pawnee muerta en una reyerta con soldados hace ya varios años.
A partir de aquí, el argumento es muy sencillo: escaramuzas con los indios, accidentes, traiciones, rencores y, finalmente, la venganza que termina por poner, o al menos lo intenta, todas las cosas en su sitio. Y es que se trata de una película de aventuras; de una película del Oeste y de los hombres rudos, sacrificados y valerosos que se vieron en la tesitura de tener que conquistarlo o defenderlo para poder sobrevivir. "¿Vida? ¿De qué vida habla? No tengo vida. Sólo tengo libertad y como la consigo es con esas pieles".
El inicio de la película es de una dureza que te tensa todos los nervios del cuerpo y de una belleza que te aturde el alma. Un plano secuencia de varios minutos para recrear una batalla entre los Arikara y los tramperos; un plano secuencia que se inicia con el impacto de una flecha y termina con la llegada de los colonos al barco. No sé el tiempo que dura. Si vuelvo a ver la película lo mediré, pero en esta ocasión, bastante tenía con esquivar flechas y balas como para mirar el reloj. Es un inicio que te deja atrapado en su belleza y en su violencia; en su hermosa violencia porque la sangre, los cadáveres, el dolor pueden ser bellos cuando están bien rodados y cuando son la más pura representación de la supervivencia del hombre en su lucha con la naturaleza. Una lucha que vemos en todas sus vertientes: el hombre luchando contra la fiera (espectaculares las escenas con el ataque de la osa a Glass); el hombre luchando con el hombre no por ambición, ni celos, ni venganza, sino por pura supervivencia, porque su espacio es tu espacio y sus recursos son tus recursos y lo que se lleva él no te lo llevas tú (competencia hasta la aniquilación entre los colonos y los indios); la lucha del animal con el animal, el depredador con la presa (el acoso de los lobos al bisonte es una de las escenas que más me impactó de la película, tal vez porque ambos son básicamente inocentes, aunque ¿qué es la inocencia cuando de la naturaleza se trata?).
Es la historia de un hombre enfrentado a la naturaleza más hostil que se pueda imaginar con poco más que sus manos y su ingenio, como un animal más; peleando por un alimento difícilmente accesible, buscando refugio donde lo hay o donde lo puede haber si se construye; huyendo de los predadores, escondiéndose de los enemigos, curando las heridas, buscando alimento, bebida y protección, guareciéndose del frío, la ventisca y la nieve. En una palabra: sobreviviendo. Lo único que separa a este hombre de un animal son los motivos de su afán de supervivencia: el animal no puede elegir, todo le impulsa a sobrevivir, es puro instinto; el hombre no lo hace por instinto "No tengo miedo de morir; eso ya lo he vivido"; lo que le asusta, lo que de verdad le aterroriza, es morir sin haberse vengado; morir sin haberse topado con John Fitzgerald y cobrarle un par de agravios, pero uno sobre todo. 
En esta película hay hombres malos, mezquinos, egoístas, traidores, pero no hay un solo hombre cobarde. Los cobardes no podían llegar tan lejos. Se enfrentan a las inclemencias del clima, a la inmensidad del bosque y del río Missouri, a dolores inconcebibles, a todo tipo de penalidades. Puedes ser muy malo, pero nunca cobarde porque en estas condiciones, la selección natural siempre apuesta por los valientes y la selección natural, nunca pierde.
La película tiene sus fallos. Desde mi punto de vista, es demasiado larga; con media hora menos se podía contar la misma historia sin cansar a muchos espectadores con poco aguante. Peca de exageración en algunos casos y de falta de verosimilitud en ciertos detalles (a varios grados bajo cero, no de puede tener al personaje mojado gran parte del tiempo porque aparte de no secarse, el agua se congela y la muerte es segura), pero es
Leonardo DiCaprio y el actor que
interpreta a Hawk niño
tan épica y tan hermosamente salvaje que todo se lo perdono. Su fotografía es bellísima. No podría ser de otra manera dado lo espectacular del paisaje, pero es que además la labor de Emmanuel Libezki (ganador del Óscar) es impresionante. Los planos, los encuadres, las composiciones hacen que se te queden los ojos pegados a la pantalla, salvo cuando los tienes que apartar porque la profundidad y la inmensidad de un valle surcado por un río caudaloso y enfurecido te produce una insoportable sensación de vértigo.

La película está basada en un personaje real. Hugh Glass nació a finales del siglo XVIII en lo que hoy es el estado de Pensilvania, cerca de la actual Filadelfia. Marinero, capturado por piratas y obligado a ejercer comoe tal, escapa de ellos para caer en manos de los indios Pawnee. Vivió con ellos y se emparejó con una mujer india (no consta que tuvieran hijos). Tras su etapa con los indios fue contratado en una expedición para ascender el curso del Missouri recolectando pieles y es entonces cuando vivió los episodios que se cuentan en la película. Murió varios años después en una emboscada de los indios Arikara. Michael Punke ha escrito la historia de Glass en "The Revenant: A Novel of Revenge".
Sólo me queda hablar de la interpretación. Excelente la de Leonardo DiCaprio que se ha llevado el Oscar a mejor actor protagonista; no menos buena, aunque con mucho menos tiempo en escena, la de Tom Hardy a quien se reconoce con
Tom Hardy
dificultad en el papel de John Fitzgerald, el traidor.

La película contaba con doce nominaciones a los Oscar de las que sólo se ha llevado tres. Aparte de la fotografía y el actor protagonista, González Iñárritu se ha llevado el de mejor director por segundo año consecutivo. En 2015 se lo dieron por "Birdman o la inesperada virtud de la ignorancia", una película, para mí, mucho mejor que "El renacido" de la que creo que no se merecía el Oscar a mejor película que sí obtuvo, merecidísimamente, "Birdman...". No he visto "Spotlight" que ha sido la merecedora del Oscar a mejor película este año.
"El renacido" estaba nominada a los siguientes Oscar:

  • Mejor película
  • Mejor director
  • Mejor actor
  • Mejor diseño de producción
  • Mejor fotografía
  • Mejor montaje
  • Mejores efectos visuales
  • Mejor vestuario
  • Mejor maquillaje y peluquería
  • Mejor edición de sonido
  • Mejor mezcla de sonido

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viernes, 4 de marzo de 2016

"Empire Falls" Richard Russo


Miles Roby pasó una semana de agosto con su madre, Grace, en Martha's Vineyard cuando tenía ocho o nueve años. Allí descubrió que su madre era una mujer hermosa, descubrió las almejas al vapor y el caviar, y descubrió una sensación de desconcierto cuando "reflexionó que estaban pasándolo bien en un restaurante caro con un hombre que conducía un deportivo de lujo mientras su padre estaba en una celda de la cárcel de Empire Falls". Y es que aquella semana de agosto en Martha's Vineyard, su madre conoció (?) a Charlie Mayne y Miles comprendió que su madre prefiriera durante unos días la compañía de alguien como Charlie Mayne, "un hombre capaz de hacer que pasaran cosas bonitas", en lugar de la de Max Roby, condenado por alterar el orden público. Tras esa semana desconcertante e instructiva, volvieron a Empire Falls y Miles prometió no hablarle a nadie de Charlie. Lo que Miles no sabía, lo que no supo hasta mucho tiempo después, es que aquella semana iba a marcar sus vidas para siempre; lo que no sabía es que muchos años después, todos los veranos, pasaría una semana en la isla y si le hubieran preguntado, no habría sabido muy bien decir por qué.
Treinta años después Empire Falls es una ciudad postindustrial y venida a menos. La fábrica de camisas y la hilandería hace años que cerraron dejando a medio pueblo en el paro y condenado a la emigración. Las casas quedaron sin vender porque nadie podía pagarlas, ni había quien las quisiera. Como muestra del antiguo esplendor, los edificios de las fábricas lucen al final de la calle principal, expoliados de su maquinaria, hace mucho tiempo vendida.
Ahora Miles tiene cuarenta y dos años y Janine, su mujer, espera con ansia el divorcio para casarse con el hombre que le ha descubierto que existe algo llamado orgasmo y es que "cualquier hombre con tan pocos impulsos sexuales como Miles Roby habría hecho bien en abrazar el celibato y acabar de una vez por todas, en lugar de echar jarros de agua fría a pobres chicas como ella". Miles es un hombre pacífico, aburrido y tan predecible como
El Empire Grill en la serie basada en la
novela con guión de Richard Russo
su predecible vida. Regenta el Empire Grill, un

restaurante de comida casera, propiedad de la señora Whiting, como casi todo en la ciudad. Ella le puso al frente del negocio cuando murió el anterior encargado y le ha prometido que algún día será el dueño. Allí trabajan también David, el hermano de Miles que nació cuando éste tenía ya cerca de diez años y Charlene, de la que ha estado enamorado desde adolescente porque "poseía el mejor par de tetas de todo Empire Falls, sin discusión".
Ahora Miles se va a enfrentar con su pasado y con su presente y va a intentar que no le roben también su futuro ni el de su hija Tick. Porque un domingo por la mañana, Miles ve en el periódico una foto de los años de esplendor de Empire Falls, una foto de 1966 de los trabajadores de la fábrica de camisas. Entre ellos está su madre; entre ellos ve la cara de un hombre que, tras ser reconocido, pone el mundo de Miles patas arriba. A partir de ahora tendrá que reescribir su historia y la de Grace, tendrá que asumir el hecho de que su vida ha dependido muy poco de sus propias decisiones, tendrá que aceptar con terror que su vida ha sido meticulosamente planeada como una venganza, una venganza en la que se teme que pueda quedar atrapada su hija, como antes quedó atrapado él.
Y tendrá que enfrentarse a todo esto mientras la ciudad en la que nunca pasa nada se ve envuelta en una serie de acontecimientos que, sin tener demasiada relación unos con otros, anegan las calles de violencia y dan con un buen número de personajes en el hospital.
Porque "Empire Falls" no es sólo la historia de Miles Roby, es la historia de una ciudad posindustrial situada en el Condado de Dexter, Maine, de sus policías, sus bares, sus iglesias y sus curas, sus estudiantes, sus "dueños", su río, sus esperanzas, sus desencantos. Es una novela coral hecha a base de envidias, frustraciones, pasiones insatisfechas, odio, decadencia, egoísmo, demencia, amor. 
Es la historia de un hombre que cambió el curso de un río para evitar que se acumularan las basuras arrastradas en el terreno sobre el que quería construir su casa; es la historia de un río que muchos años después se vengó llevándose una de las propiedades de ese hombre (si bien no una de las más queridas); es la historia de un niño al que colgaban de un armario metido en una bolsa de la lavandería y no siempre se acordaban de descolgarlo; es la historia de un hombre que pasa los inviernos en Cayo Oeste, Florida... siempre que encuentre a quien dar el sablazo. Y son muchas más historias que habrá que descubrir.  
Sobre esta novela, que ganó el Premio Pulitzer en 2002, su autor, Richard Russo, hizo el guión para una miniserie de dos episodios que HBO estrenó en 2005. La serie sin estar a la altura del libro, es buena, se ve muy a gusto y, sobre todo, tiene un reparto tan espectacular que solo por él merecería la pena emplear las tres
Ed Harris (Miles Roby) y Paul Newman
(Max Roby) en la serie
horas y cuarto que dura: Paul Newman, Ed Harris, Helen Hunt, Philip Seymour Hoffman, Joanne Woodward, Robin Wright, Teresa Russell...

Los que me seguís sabéis que este autor me gusta mucho. Esta es ya la cuarta novela que leo de él tras "Alto riesgo", "El verano mágico en Cape Cod" y "Sobre mi madre". Después de cuatro novelas tengo datos suficientes para ver las semejanzas entre todas ellas: las relaciones de amor/desamor (no me atrevo a poner odio) con la madre; las complicadas relaciones con el padre, generalmente ausente y desentendido de la familia; las relaciones de pareja, casi siempre conflictivas y con divorcios y separaciones; la crítica a unas vidas tan sosegadas y monótonas, en ciudades tan pequeñas y aburridas, que van acumulando tensiones y resentimientos que, como en esta novela, estallan en cualquier momento, convirtiendo por unas semanas en excitante y, como en este caso, sangrienta novedad lo que siempre ha sido, y volverá a ser, un mar en calma que vive de esperanzas no muy fundadas ni previsibles.
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martes, 1 de marzo de 2016

Marzo 2016



Hoy ha muerto mamá. O quizá ayer. No lo sé. Recibí un telegrama del asilo: «Falleció su madre. Entierro mañana. Sentidas condolencias.» Pero no quiere decir nada. Quizá haya sido ayer.

El asilo de ancianos está en Marengo, a ochenta kilómetros de Argel. Tomaré el autobús a las dos y llegaré por la tarde. De esa manera podré velarla, y regresaré mañana por la noche. Pedí dos días de licencia a mi patrón y no pudo negármelos ante una excusa semejante. Pero no parecía satisfecho. Llegué a decirle: «No es culpa mía.»
Este es el comienzo de una de las novelas más leídas y estudiadas del siglo XX. Publicada en 1942, "El extranjero" es la novela más famosa de Albert Camus. 
El argumento es sencillo. Tras la muerte y entierro de su madre, Meursault se ve involucrado, sin su voluntad (tampoco en contra de su voluntad, no es voluntad lo que le sobra a este personaje), en una serie de hechos que desembocarán en la muerte de un hombre, un "árabe", al que dispara varias veces en una playa, una tórrida tarde de verano. 
Apresado y llevado ante la justicia será sometido a un juicio donde pesa más su comportamiento ante la muerte de su madre que el crimen en sí. El hecho de no haber llorado en el entierro, de haber fumado y tomado café en el velorio, de haber ido a la playa en los días posteriores, lo calificarán como una persona sin sentimientos culpable de cualquier crimen que se le acuse. La única explicación que él puede dar al crimen es que fue culpa del sol.
"El gatillo cedió, toqué el vientre pulido de la culata y allí, con el ruido seco y ensordecedor, todo comenzó. Sacudí el sudor y el sol. Comprendí que había destruido el equilibrio del día, el silencio excepcional de una playa en la que había sido feliz. Entonces, tiré aún cuatro veces sobre un cuerpo inerte en el que las balas se hundían sin que se notara. Y era como cuatro breves golpes que daba en la puerta de la desgracia"
Meursault es un personaje absurdo, capaz de casarse porque no encuentra razones en contra y así hace feliz a María, de ayudar a un vecino, y meterse en todos los problemas que eso le acarreará, porque se lo ha pedido y no le parece mal. Es la representación de las ideas filosóficas de Camus, el existencialismo y el absurdismo. Un hombre que existe sin planteamientos morales y que se enfrenta a la muerte sin más problemas que el no haber prestado atención a los relatos de ejecuciones, algo de lo que todos deberíamos preocuparnos porque "no se sabe nunca lo que puede ocurrir"; sin más angustia que el desear el buen funcionamiento de la guillotina porque  si "el golpe fallaba, se volvía a empezar".
Una de las grandes novelas del siglo XX tan sencilla en su argumento, como compleja en lo que con él nos cuenta. Una novela con varios niveles de lectura en la que te puedes sumergir hasta donde quieras. Una novela imprescindible.

Las novelas que aparecen en esta sección, "Bienvenido nuevo mes literario", no están recién leídas, pero están leídas. Se trata de novelas que empleo para comenzar cada mes. Por ello comienza la entrada con el inicio del libro. No pretende ser una reseña, sino el comentario sobre una historia que me marcó lo suficiente como para poder hablar de ella aunque haga ya muchos años que la leí. Por ello, espero que me perdonéis si incurro en algún error.


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