Cuentame una historia

Aquí todo son historias, algunas reales, pero casi todas imaginarias porque la realidad resulta demasiado increíble.

domingo, 31 de enero de 2016

"Los odiosos ocho" Quentin Tarantino



Admiro a Quentin Tarantino desde que lo conocí. Claro que no es de extrañar porque la primera película que vi del director, "Reservoir dogs", es una obra maestra. Curiosamente, es en sus dos primeras películas, la mencionada y "Pulp fiction", donde alcanza el mayor grado de calidad que nos ha ofrecido hasta ahora. Ambas películas, seguidas muy de cerca por "Jackie Brown", representan lo mejor, con mucho, de su obra.
Sobre el mejor cine de Tarantino se alarga negra y fantasmal la sombra de Stanley Kubrick. Son los directores que mejor han sabido mostrar la violencia. Kubrick con un maravilloso sentido estético y música de Bethoven ("La naranja mecánica"), Tarantino con un sentido del humor que ha sido capaz de hacer que estallemos en carcajadas cuando en la luna trasera de un coche se estrellan fragmentos de hueso y masa cerebral ("Pulp fiction"). Pero la película del desaparecido director que más ha influido en Tarantino es sin duda "Atraco perfecto". Desde los nombres de colores con que se conocen los miembros de la banda de atracadores tanto en "Reservoir dogs" como en "Atraco perfecto", hasta la entrega de una historia deconstruida, a trozos, que da continuos saltos hacia atrás y hacia delante y sólo al final, al encajar la última pieza, se muestra ante nosotros completa y cerrada; de los diálogos a la ambientación,  de la música a la fotografía, el cine de Tarantino se crea y se engrandece a partir de Kubrick.
Yo le sigo, veo todas sus películas y espero que vuelva la gloria de las dos primeras, de las tres
Quentin Tarantino
primeras, pero de eso hace ya casi veinte años y... seguiré esperando porque confió en que en cualquier momento regrese el Tarantino que más admiro.

En sus dos películas anteriores se sacó espinitas del alma a la vez que compartía con nosotros la satisfacción de ajustar cuentas con la historia. En "Malditos bastardos" (2009) asesinó a Hitler (disfruté, lo confieso); en "Django desencadenado" (2012) les pega un buen repaso a los esclavistas norteamericanos (de nuevo disfruté a placer) en una historia ambientada poco antes de la Guerra Civil. Ambas son buenas películas, sobre todo la segunda, pero nada que ver con las mencionadas.
"Los odiosos ocho" transcurre en los años inmediatamente posteriores al fin de la Guerra de Secesión y no pretende vengarse de la historia ni de sus más nefastos personajes, pero pone en evidencia la pena de muerte, reflexiona sobre el asesinato llevado a cabo por el Estado con el nombre de pena de muerte, sobre el asesino que al cobrar del Estado pasa a llamarse verdugo. Estas reflexiones, que aparecen explícitas en un pequeño diálogo de la extensa película, la recorren por entero de forma implícita. Curiosamente, con más muertos (y no de viejos) de los que podría contar; con una violencia tan sanguinaria como estética (divertida incluso); con un montón de personajes relacionados con el delito y la muerte, he visto un alegato contra la pena de muerte.
Un cazador de recompensas que lleva a sus prisioneros muertos porque le pagan igual y muertos crean menos problemas; otro cazador que siempre los lleva vivos porque cuando él te captura, no mueres de un tiro, mueres ahorcado y es que "solo hay que ahorcar a los cabrones infames, pero a los cabrones infames hay que ahorcarlos".
Jennifer Jason Leigh
Solo pretende contar una historia compleja y muy elaborada, y contarla bien, con una fotografía que emociona por su calidad, unos planos que tienen lenguaje propio, unos diálogos tan ágiles y certeros como es propio del director; con unos actores muy buenos que se mueven por el escueto escenario en que transcurre casi toda la película (la mercería de Minnie) con gran naturalidad y eficacia. 
Se trata de una historia en la que todos sabemos que nada es lo que parece (no puede serlo), pero no tenemos ni idea de lo que es y tendremos tiempo de comprobar cuan acertados estábamos; una historia en la que hay litros de sangre (una concesión a una parte de su público; el cine estaba lleno de jóvenes con aspecto de frikis y sé que mi hijo fue a verla el día del estreno), con una violencia extrema, pero que, no sé muy bien como lo hace, ni molesta ni incomoda y, en muchas ocasiones, hace saltar la carcajada; una película con pocos exteriores, pero cuando estos aparecen, sobre todo en la primera parte, nos cortan el aliento de tanta belleza, placidez y agresividad como se desprende, en distintas ocasiones, del mismo paisaje nevado.
Tiene tres nominaciones a los Oscar: mejor banda sonora (la música de Ennio Morricone acompaña y realza las escenas sin estorbar, sin que casi se
Kurt Russell y Samuel L. Jackson
note; espectacular la que acompaña a los créditos de inicio con la caravana surcando los nevados caminos de Wyoming), mejor fotografía (los maravillosos paisajes nevados la ponen fácil, pero el manejo de cámara en exteriores e interiores la elevan a lo sublime) y mejor actriz secundaria
para Jennifer Jason Leigh. 
Siempre me ha gustado esta actriz y hacía mucho que no la veía trabajar. Tapada con un enorme gorro de piel, desdentada no se sabe si de los muchos golpes que recibe y que la tienen toda la película con la cara manchada de sangre, desgreñada, sucia, sin que casi se la pueda reconocer, hace un papel extraordinario. Me han gustado más sus silencios que sus palabras. Trabaja bien cuando interviene, pero aún trabaja mejor (tal vez lo aprecio así porque me parece más difícil) cuando, sin decir nada, lo dice todo a base de gestos, cuando está en segundo plano y llena los espacios y los vacíos de palabras con una presencia que llama la atención por su estar sin estar.
No es la mejor película de Tarantino, pero, aunque me quedan muchas de las nominadas por ver, los Oscar a los que aspira son sobradamente merecidos. 
Solo le he visto un fallo. Es demasiado larga (cerca de tres horas) y se entretiene demasiado en escenas y situaciones que con mucho menos, quedan igual de explicadas y dejarían a la película más ligera. 
En resumen: a los amantes de Tarantino, les gustará. Al resto...




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sábado, 30 de enero de 2016

Premio Ahínco



Este premio me fue concedido hace unos días por Chelo Ferrer en su blog "El blog de Chelo". Se trata de un blog al que sigo casi desde el principio porque a pesar de que en él hay poca literatura, no solo de libros se vive. En su blog hay cine y hay muchas cosas de la vida cotidiana, de sus pensamientos, sensaciones, etc. En fin que es un blog variado y ella es un encanto. Muchas gracias Chelo.
Este premio se concede a aquellos blogueros que, en contra del copia y pega, se enfrentan a la página en blanco (mas bien a la pantalla brillante del ordenador) y sacan sus entradas de la nada, de su propia inventiva. Vamos, para blogueros que trabajan su blog con ahínco.
Las normas son:

  • Agradecer públicamente a la persona que te nomina.
  • Nominar a cinco blogs que cumplan la característica arriba indicada.
  • Avisar a los nominados.
  • Poner el logo en tu blog.
  • Explicar por qué sientes la necesidad de compartir lo que escribes.
No voy a dárselo a los blogs que ya ha nominado Chelo (no creáis que no os quiero, je, je). Por lo tanto, mis cinco blogs nominados son:
--Palabras y latidos de Julia C.
--La voz de las olas de Chari
--Varado en la llanura de Gerardo Vázquez
--El blog de Juan Carlos de Juan Carlos Galán

Respecto a por qué me gusta compartir mis escritos, no sabría decirlo. Toda mi vida he pasado mi tiempo libre leyendo y viendo cine y un día, tan solo hace un año y unos meses se me ocurrió hacer un blog. Nunca pensé que eso me llevara tan lejos. De reseñar algún libro o alguna película especial he pasado a reseñar casi todo lo que leo y muchas de las películas que veo. Me encanta ese flujo de ideas y opiniones que van de un blog a otro; ver que un mismo libro se va leyendo y reseñando sucesivamente por varios blogs amigos. Me parece un intercambio muy rico de información.


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jueves, 28 de enero de 2016

De mudanza


El sábado pasado, Carmen Pinedo en su blog nos lanzó un reto de los que suele proponer de vez en cuando. La entrada iba de casas vacías, vacías por causas muy variadas; la entrada tenía el sugerente título "Por ausencia, por cambio de costumbres", y nos pedía que escogiéramos una de las pinturas y la habitáramos, le inventáramos una historia con o sin fantasma. 
Como me gustan tanto las pinturas que Carmen nos propone y las de Hopper en particular, yo me quedé con dos pinturas, con dos espacios para habitar con mi relato. Este que comparto con vosotros.
**************
He tenido que mudarme. Nuestra casa, la que habitamos juntos estos pocos años, se me ha vuelto hostil.
Escalera. Edward Hopper 1919
Demasiados espectros por todos los rincones. Demasiadas voces saliendo de todos los objetos. El atril que utilizabas para leer mientras me liabas los cigarrillos por la noche; la taza, tu taza, en la única que consentías tomar el café de la mañana o el té de la tarde; el estudio con tus libros y cuadernos, las plumas y los lápices que siempre tenía que afilarte porque a ti se te olvidaba y renegabas si no
encontrabas a mano un afilado puñal de grafito con el que ir desgranando los pensamientos que cada página de cada libro te iba sugiriendo o adornando los márgenes con esos pajarillos delicados que dibujabas mientras reflexionabas en lo leído.
Se me hizo insoportable. Bajé las escaleras y, cuando ya se vislumbraba la calle desde el último tramo, sentí que mi espíritu se esponjaba, que la pena se hacía más leve y los fantasmas quedaban atrás. Ahora estoy sola, en este piso
Sol en una habitación vacía. Edward Hopper 1963
vacío, luminoso y cálido de sol y ausencia (qué triste que llegue a calentar la ausencia), esperando que los de la mudanza lleguen con los nuevos muebles, la nueva vajilla, la nueva ropa de cama… todo nuevo, todo sin fantasmas, todo…


lunes, 25 de enero de 2016

Very inspiring Blogger award



He sido nominada para este premio por Chari BR7 en su blog "La voz de las olas", un blog que recomiendo porque en él aparece de todo: relato corto, poesía, anécdotas de infancia, pensamientos, episodios de la vida cotidiana, historias de su perra Fibi... De todo ya digo, porque escribe con periodicidad diaria y no sé de dónde saca tiempo y, sobre todo, inspiración.
Las normas de este premio son las siguientes:
..Dar las gracias a la persona que te nominó y poner un enlace a su blog.
..Enumerar las normas y mostrar el premio.
..Comparte siete cosas sobre ti.
..Exhibir con orgullo el logotipo del premio en tu blog.
..Seguir o suscribirse al blogger que te nominó.
..Nominar otros 15 blogs que sorprenden.
..Informa a los nominados.
De todas estas normas, me quedan las siete cosas sobre mí y las nominaciones. Vamos con esas siete cosas. La mayoría ya las sabréis casi todos, pero es lo que hay.
..Como ya sabéis, lo que más me gusta es leer y el cine.
..Me gusta mucho estar en casa con mis libros y mi ordenador. 
..Al igual que a Chari, me encanta salir de tapas, sobre todo por León donde son gratis y muy buenas. Me gusta acompañarlas de un buen vino tinto. No me gusta la cerveza. Como no tolero más de dos vinos sin empezar a decir bobadas, alterno con agua mineral.
..Puedo tener mucho genio y llegar a ser muy borde. Afortunadamente, pocas veces.
..También me gusta viajar. Por cierto, estoy preparando un viaje para dentro de poco del que ya avisaré.
..Otra de mis aficiones es la cocina sobre todo de repostería. Me encanta el dulce.
..Soy profesora de secundaria de Biología y Geología en Santander, aunque nací en León.
Y ahora vamos con las nominaciones. Primero tres blogs que sigo hace tiempo y que no he visto nominados:
--Chelo Ferrer de "EL blog de Chelo"
--Arethusa del blog "Arethusa rococó"
--Juan Carlos Galán del blog "El blog de Juan Carlos"
Ahora blogs que ya ha nominado Chari, pero que, tratándose de un premio a blogs que me inspiran, no podría dejar de mencionar:
--Francisco Moroz del blog "Abrazo de libro"
--Julia C Cambil de "Palabras y latidos"
Hay otros blogs que me inspiran, a los que sigo y me siguen y que me gustan mucho, pero no son muy partidarios de esto de los premios por lo que yo se lo doy en mi interior, pero en silencio y discretamente.


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sábado, 23 de enero de 2016

"La chica danesa" Tom Hooper

Esta es una de esas películas que te reconcilian con el cine. Una película compacta, de una pieza. En la que cualquier cosa que se añada o se suprima, probablemente, sólo contribuirá a restarle calidad. Una película muy buena, en dos palabras.
Estamos en Copenhague en los años veinte del pasado siglo, esa época entre guerras que se ha dado en llamar "los felices años veinte" cuando Europa, recién salida de un horror y presintiendo que no tardaría en verse inmersa en otro, más terrible si cabe, se lanza a bailar charleston, beber y olvidar. Pero en esta feliz y alocada Europa, no todo el mundo es feliz, aunque lo parezca.
Einar Wegener y su mujer, Gerda, son un matrimonio joven y enamorado que intenta tener un hijo, viven de la pintura y comienzan a disfrutar de cierto éxito. En un ambiente de artistas, un poco bohemio, cada uno con su trabajo son totalmente felices. Pero en medio de su apacible vida, Einar no acaba de encontrar su hueco y descubre que lo que de verdad le gusta es hacer de modelo para Gerda... vestido de mujer. Lo que empieza siendo un juego para el matrimonio, la diversión que supone presentarse en una fiesta como Gerda y Lili, una prima de Einar que está de visita, termina por convertirse para el pintor en una necesidad de la que cada vez le cuesta más prescindir y es que Einar, a pesar de sus órganos sexuales, a pesar de haber sido identificado como varón al nacer, en su mente, en su psicología, en todas las fibras de su ser, es una mujer y siente como tal.
La película está hecha con una sensibilidad que emociona. Todo lo que no son sentimientos, es
Copenhague. Zona que sale varias veces
en la película, sin sombrillas, claro.
belleza estética: una ambientación en Copenhague y en París con una fotografía y una luz que componen unas escenas de gran belleza; un vestuario que, si bien le debe mucho a la época (los años veinte; para mí la moda más bella que ha existido nunca), no disminuye el mérito del español Paco Delgado, nominado al Oscar al Mejor Vestuario, y que ha diseñado unos vestidos, abrigos, zapatos, bolsos de una belleza que mueve a la envidia (no sana); una magnífica interpretación a cargo de Eddie Redmayne (Eynar/Lili) y 
Alicia Vikander (Gerda), ambos nominados a sendos Oscar. 
Él es conocido por su papel de Stephen Hawking en "La teoría del todo", película por la que obtuvo el premio el pasado año, lo que hace casi imposible que lo vuelva a conseguir. A ella no la conocía, o no soy consciente de haberla visto.
Ambos interpretan sus papeles de una manera conmovedora y es que si algún adjetivo merece la película es ese: es conmovedora. Eddie Redmayne está increíble, no ya en su papel de mujer que borda con todo tipo de gestos, ademanes, y movimientos puramente femeninos, sino en su papel de persona torturada por todo tipo de sentimientos encontrados: ser mujer y verse atrapada en el cuerpo de un hombre, tener que enfrentarse a una sociedad, a su propia conciencia, que no lo acepta, que considera enfermedad mental, cuando no depravación, lo que no es más que una alteración entre el sexo psicológico y el biológico. Y es que aunque ambos sexos suelen coincidir, a veces (más veces de las que pensamos) no lo hacen. Eynar se enfrenta a su situación con angustia al principio, más tarde con aceptación y, finalmente luchará por conseguir que su cuerpo y su mente se pongan de acuerdo y para ello tiene que cambiar su cuerpo que es el equivocado. Muchas veces me he planteado la angustia que se tiene que sentir aprisionado en un cuerpo que uno no siente como propio (por razones múltiples, pero esta es de las que más me vienen a la cabeza). Pues en esta película, Eddie Redmayne, casi me lo revela porque transmite con absoluta eficacia el tormento de su prisión. 
Einar Wegener figura en la historia como el primer hombre sometido a cirugía para un cambio de sexo y no debemos olvidar que estamos en los años veinte, hace casi un siglo que ha transcurrido sin que el tema se haya normalizado en nuestro mundo, pero es que en aquella época era algo inconcebible para la mayor parte de la sociedad.
Eddie Redmayne como Eynar Wegener
Eddie Redmayne como Lili Elbe








Alicia Vikander como Gerda Wegener pintando a Lili

Alicia Vikander es Gerda, una mujer que ve como su marido se convierte en su mejor amiga, pero le quiere lo suficiente como para enfadarse, gritar, llorar... y hacer todo lo que puede para ayudarle porque el amor tiene esas cosas. Y le presta su ayuda para resistir los dolores tras las operaciones con las que, en Suiza, Eynar intenta corregir el error que la naturaleza ha cometido al asignarle un cuerpo que no es el suyo. Y cuida de su medicación tras la cirugía. Y la sigue pintando, ahora ya como Lili, y ambas se harán famosas, no mucho, al menos para los profanos, pero sí lo suficiente para que se las conozca en el mundo del
Lili Elbe
arte, una como pintora y la otra como pintor primero y como modelo después. Y Alicia Vikander interpreta a esa mujer que colabora en la pérdida de lo que más quiere, con una carita de pena conmovedora y la actitud irreductible de quien está dispuesta a todo por conseguir la felicidad, no sabe si de su marido o de su mejor amiga, pero, en todo caso de alguien muy querido que lo necesita.

En la realidad, el escándalo de la transexualidad de Einar salta al público en 1913, mucho antes que en la película (años veinte). Hay otras cosas en las que el guionista se ha tomado ciertas licencias, pero me callo para no desvelar más de la cuenta a los que aún no han visto la película. Una película, desde luego, imprescindible
Está nominada a cuatro Oscar:

  • Mejor actor Eddie Redmayne.
  • Mejor actriz de reparto Alicia Vikander.
  • Mejor Diseño de Producción
  • Mejor Vestuario
Lili Elbe por Gerda Wegener
Lili Elbe por Gerda Wegener

Lili Elbe por Gerda Wegener

Lili Elbe por Gerda Wegener

"Álamos en Hobro" Einar Wegener

"Puente sobre el Loira". Einar Wegener












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jueves, 21 de enero de 2016

"Farándula" Marta Sanz


A medida que iba leyendo esta novela me preguntaba en muchas ocasiones "¿Cómo voy a hacer la reseña de este libro? ¿Cómo voy a enfocar toda esta sucesión de ideas, afirmaciones, sucesos, situaciones que se nos lanzan con una rapidez y una agilidad tan asombrosas?"
Creo que es una de las reseñas más difíciles a las que me he enfrentado y hasta he tenido tentaciones de no hacerla, pero me daba mucha rabia porque, por otra parte, es una de las novelas más originales, incisivas y mejor escritas a las que me he enfrentado últimamente. No es de extrañar que haya ganado recientemente el Premio Herralde que otorga la editorial Anagrama, un premio que ha dejado obras tan notables como "El mal de Montano" de Enrique Vila-Matas, "Los detectives salvajes" de Roberto Bolaño, "El hombre sentimental" de Javier Marías o "El héroe de las mansardas de Mansard" de Álvaro Pombo (por mencionar alguno de los que he leído).
Una compañía de teatro está ensayando una adaptación al teatro de la película "Eva al desnudo". Tras la crisis, el teatro sobrevive como puede. No se cobran los ensayos. No se cobra, en realidad, si no hay beneficios. Valeria Falcón, una actriz ya madura, interpreta a Margo Chaning, la actriz a la que diera vida en la película la insuperable Bette Davis. 
Valeria Falcón abre la novela en un trepidante paseo por el centro de Madrid hacia la casa de Ana Urrutia a la que visita todos los jueves. Valeria Falcón mete el tacón de su bota en la rendija de un respiradero y eso le sirve a la autora para detenerla, nos imaginamos que unos segundos, y permitirle echar una ojeada a la Puerta del Sol y contarnos todo lo que allí se puede oir "Conversaciones y motores de helicóptero. Jerigonzas [...] El borboteo de la carne en salsa y los politonos de los móviles. Cascabeles. El hilo musical [...] que sale de las zaspaterías y el vals de las olas que se escapa, junto al olor a jabón de las tiendas de perfumes" y lo que se puede ver "un autobús para la donación de sangre, los donantes abren y cierra la mano [...] buenas personas que no cobran por regalar sus tuétanos. [...] un campamento hecho con cartones [...] damnificados con pancartas[...] "los bancos nos roban", "Delincuentes" "Devolvednos lo nuestro" [...] los mendigos que sonríen y apuran sus tetra briks de morapio". Y nos imaginamos a Valeria, atrapada por el tacón de su bota y el respiradero, con sus pupilas y sus tímpanos saturados de estampas y sonidos, y se nos ha hecho una imagen perfecta del espacio y del tiempo, casi sin que fuéramos conscientes de ello.
Marta Sanz
Valeria Falcón es el centro que amalgama a los otros protagonistas: Ana Urrutia es la vieja gloria escondida en su casa al modo de una Norma Desmond/Gloria Swanson en "El crepúsculo de los dioses", pero con piso sucio y desastrado, sin mansión con piscina y sin joven amante; olvidada por todos, viviendo en la pobreza con la sola compañía de su perrita Macoque sus últimos días de gloria en el recuerdo.
Daniel Valls es un actor que acaba de recibir la Copa Volpi en el Festival de Venecia, en lo más alto de su carrera, con piso en la Plaza de los Vosgos, en pleno Marais parisiense y una esposa de las que lucen en cualquier parte, con conciencia social, pero que duda qué manifiestos firmar o no firmar, a qué manifestaciones ir o no ir, porque ya se sabe, en este mundo, si remas porque avanzas y si no remas, porque te quedas, siempre hay alguien que tiene algo que decir y no suele ser nada bueno; 
Natalia de Miguel es la jovencita que se inicia en el mundo de la interpretación, es Eva Harrington en la obra de teatro, papel que ensaya mientras aspira a ser seleccionada para un programa televisivo de factura similar a Gran Hermano (una princesa con todo y corona que reparte calabazas expulsando a sus pretendientes).
 Lorenzo Lucas es un actor
George Sanders en "Eva al desnudo"
maduro de enorme prestigio que interpreta a Addison DeWitt, el crítico teatral al que diera vida en la pantalla George Sanders. Lorenzo está enamorado de Natalia de Miguel y adopta el papel de su mentor, antes de adoptar papeles más gratificantes.

Estos son los cinco personajes principales, pero alrededor de ellos se mueven otros que los complementan y definen. 
Charlotte Saint Clair es la esposa de Daniel Valls "le saca diez centímetros a su marido, pero cuando él la ciñe por la cintura, está claro quién es la yegua y quién es el Jockey" y es que para Charlotte, su marido tiene el encanto del personaje burdo, guapo y famoso, pero con cierto aire de español rudo"para ella Daniel era una gota de Eau Savage, el bohemio pelo de la dehesa, un gramo de tolerancia intercultural, interracial, interprofesional, interclasista". En definitiva, Charlote, posee un bruto guapo, famoso y a medio refinar que la pone un montón.
Mariana Galán y Adolfo Villaseca son dos actores militantes, de los que no se han vendido. Años atrás, de jóvenes, eran fijos en huelgas de actores. "Pretendían hacer sólo una función diaria. Cobrar los ensayos. Reivindicaciones de cajón, Los detuvieron. Lo pasaron mal. Algunos amigos los abandonaron, pero reciben los apoyos de otros que no se metían nunca en política"
Y así, entre unos y otros, se van sucediendo sin pausa, con cierta prisa incluso, los acontecimientos de la novela. Natalia se convierte en "princesa en un reality en el que debía elegir a su príncipe asesorada por una bruja anoréxica". En los ratos libres que le deja el rodaje sigue sus ensayos para "Eva al desnudo". Daniel firma, sin pensarlo mucho, con esas prisas que presionan a la vez que facilitan desde la pantalla del ordenador, un manifiesto que le traerá muchos problemas. Valeria Falcón, tras su triunfo la noche del estreno y el éxito de ocho meses consecutivos de representaciones, se negó a hacer gira y abandonó
Bette Davis en "Eva al desnudo"
el teatro. Ahora, en su casa se dedica a escribir y se pregunta que será de Daniel, desaparecido para todo el mundo 
sin dejar rastro, mientras es consciente y se lamenta de que nunca será Ana Urrutia.
Ana Urrutia, que empezó la novela pobre y sola, ha devenido en más pobre y más sola, si eso es posible, y recuerda sus días de gloria mientras se debate entre pensamientos macabros "si hubiera sido egipcia [...] me sacarían el hígado de su hueco, los sesitos, los riñones, los intestinos, y los pondrían en vasos canopos, me vendarían de arriba hasta abajo, me colocarían encima una pirámide y, después, en los salones del Museo Británicoalguien adivinaría el brillo de mi ojo entre las estrías del sarcófago pintado de pinturas geométricas", pero como no es egipcia, sino española, languidece de olvido y vejez entre los parterres de un jardín adornado con enanos de colores. 
Con un lenguaje de lo más ágil que he visto, con un vocabulario rico hasta el derroche, Marta Sanz disecciona en esta novela el mundo de la farándula, las debilidades y grandezas de los actores, las miserias de un mundo que transcurre ante la vista de todo un público que lo admira, lo envidia, lo idolatra y lo critica, y lo hace con una mala leche digna de la indignación que causan ciertas situaciones: la joven recién llegada y anoréxica a la que la telebasura encumbra hasta lo más alto y desplaza con el brillo de su insulsa fama la soberbia interpretación de actores consagrados; las viejas glorias que forjaron la historia del teatro, que son puro teatro, y se marchitan en el anonimato, olvidadas por un público que no recuerda bien si están vivas o muertas; los actores famosos y ricos, firmantes de manifiestos, sin saber muy lo que firman, sin saber si deben firmarlo, sin saber enfrentarse a las consecuencias de haberlo firmado porque, en el fondo, son "débiles mentales" que, una vez alcanzada la gloria, no saben muy bien qué hacer con ella.
"Luego queda el ejército de los buenos cómicos, de las inmejorables actrices, que se desgastan los nudillos llamando a las puertas. Y vuelven a casa. Y sirven copas. Y hoy no y hoy sí y hoy no y hoy no y hoy a lo mejor y hoy no y hoy tampoco [...] Y cuando llega uno no sabe lo que es o si lo quiere. Todo estorba, Pica como la lana de un jersey tricotado en los setenta. Aunque lo peor es que ni con suerte llega, o cuando llega no se experimenta como tal. Pero lo que ocurre, siempre, en la mayoría de los casos, es que no llega nunca."



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lunes, 18 de enero de 2016

"Rams (El valle de los carneros)" Grímur Hákonarson


Creo que es la primera película islandesa que veo. Había leído algunas novelas, un par de ellas o tres, y la sensación que me ha transmitido tanto una como otras, es de una vida dura hasta la estenuación, un paisaje frío y agreste, un clima desapacible y hostil. Nada, en todo caso, compatible con la felicidad. Y sin embargo, allí viven y trabajan y son felices muchas personas. Islandia tiene una población de alrededor de trescientos cincuenta mil habitantes y, aunque la mayoría vive en Reikiavik y alrededores, hay una parte de ellos repartida por los pequeños pueblos de las montañas y costas del resto del país.
Kiddi y Gummi son dos hermanos que viven en un valle de Islandia dedicados a la cría de ganado ovino, concretamente de una raza ancestral que les ha sido legada por sus antepasados. Los dos hermanos, que además son vecinos, no se hablan hace más de cuarenta años. Kiddi es violento y alcohólico, Gummi, más tranquilo y responsable, pero ambos comparten el amor pos sus ovejas y la preocupación porque sus rebaños sigan siendo reconocidos y premiados.
Cuando se declara una epidemia de scrapie (una enfermadad degenerativa y mortal, muy contagiosa, similar al mal de las vacas locas), el universo de estos dos hermanos y de sus vecinos 
se derrumba. El valle vive, o más bien sobrevive, del ganado; muchos necesitan satisfacer los pagos de préstamos e hipotecas, pero es que, además de ser su supervivencia económica, los rebaños son su modo de vida desde generaciones, toda su actividad se relaciona con el cuidado de las ovejas a las que quieren como si se tratara de mascotas. Este cariño por los animales es más decisivo en los dos hermanos y otros como ellos. Solteros, "no hay muchas mujeres por aquí", le dice Gummi a quien le pregunta si no tiene esposa, su único afecto se traslada a los seres con los que más tiempo pasan, los que representan los únicos seres vivos que estos hombres ven durante muchos días. 
Ante la enfermedad, la alternativa es drástica: sacrificar todos los rebaños del valle, desinfectar todos los establos y lugares donde hayan estado los animales, deshacerse de todo el heno y esperar dos años para volver a comprar animales y reiniciar la actividad. Aun así, no hay garantías. Se sabe de valles donde "tuvieron que sacrificar las ovejas tres veces".
Ante tan dolorosa perspectiva, los dos hermanos reaccionan de forma muy diferente: Kiddi se niega a matar a los animales y se encierra en una decisión de la que le tienen que disuadir los veterinarios encargados a la fuerza. Gummi acata la decisión sin protestas... Finalmente, ambos hermanos no tendrán más remedio que entenderse por necesidad y por la consecución de un objetivo común más importante que su enemistad.
Una película muy humana, que muestra una vida eminentemente rural que uno se extraña de ver en uno de los países más prósperos y avanzados de Europa. No hay adornos, no hay historias superfluas. Se trata del hombre frente a su supervivencia, frente a lo que el medio le pone delante, de bueno y de malo. Y ese medio proporciona a la película una fotografía espectacular que nos envuelve hasta hacernos sentir la hostilidad del clima y el paisaje en nuestra propia piel (el frío y el viento casi incesante), en nuestros ojos (una blancura agresiva para la vista, con nieve levantada y movida hasta nublar la visión por una violenta ventisca, en invierno; unos relieves esculpidos en pura lava apenas disimulada por las hierbas que intentan cubrirla y por los contados árboles que logran penetrar sus raíces en esa roca dura y poco acogedora, en verano, cuando la nieve se funde y continua el viento), en nuestro ánimo (acostumbrado a unas condiciones más benignas y acogedoras, a un sol más generoso, a un paisaje más apacible).
Una película que se mueve entre la comedia y el drama; que nos ofrece escenas de gran comicidad, situaciones hilarantes y uno de los finales más logrados que he visto en los últimos tiempos, de una ternura abrumadora, de una tristeza angustiosa, de una fatalidad insalvable. 
Una cinta premiada como Mejor película en la sección Un certain regarde del Festival de Cannes 2015,  con la Espiga de oro en la SEMINCI 2015 y que, además, estuvo nominada a Mejor película del Cine Europeo.
Una película de muy recomendable visión.


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sábado, 16 de enero de 2016

"El jilguero" Donna Tartt


Es esta una novela curiosa. Ambientada en una época actual (a veces, he pensado en un futuro cercano) pero inespecífica, con acontecimientos muy notables, pero ficticios aunque afecten a sitios y objetos reales y  muy conocidos. Recorre varias ciudades y países a lo largo del tiempo, desde que el protagonista, Theo Decker, tiene doce años hasta que tiene veintitantos (no queda muy claro exactamente el tiempo que pasa, o a mí se me ha escapado). Nos lleva de Nueva York a Las Vegas, de vuelta a Nueva York y, finalmente, a Amsterdam, donde comienza el libro con un breve capítulo antes de hacer un feed back de más de mil páginas. 
Una novela muy curiosa porque, aunque aparecen ordenadores, tablets, móviles, ipods y todo tipo de tecnología de lo más actual, no puedo dejar de imaginarme en un tiempo anterior, tal vez los años cincuenta o sesenta del siglo pasado, aunque en ocasiones me imagino a los personajes vestidos a la moda de principios del siglo XX y me sorprendo, no sé si gratamente, pero creo que no, al aparecer de pronto unos tejanos o cualquier otro elemento que me transporta de nuevo al siglo XXI. ¿Fallo de ambientación de la autora o fallo mío que no he sido capaz de aislarme de prejuicios que me llevan a ambientar ciertas historias en ciertas épocas? No lo sé, pero quizás ha tenido que ver el hecho de que, desde el principio (sobre todo al principio), me ha sugerido personajes, escenas y sobre todo la ambientación de "El guardián entre el centeno". Y esto no ha sido subjetivo; me consta que a más personas les ha sucedido. No es que pretenda comparar ambas obras que nada tienen que ver, pero es un hecho que el adolescente un poco díscolo, las calles de Nueva York..., en fin, un cierto ambiente no sé si debido a copia o influencia, no sé si consciente o inconsciente por parte de la autora.
"El jilguero" nos cuenta la vida de Theo Decker que es un adolescente de doce años cuando pierde a su madre en un ataque terrorista cometido por grupos de extrema derecha, sobrevive de milagro y se ve en posesión de un objeto que influirá de manera muy especial en el resto de su vida. Una vida triste ("¿Cómo era posible añorar a alguien tanto como yo añoraba a mi madre? La echaba tanto de menos que quería morirme; una intensa nostalgia física, como la necesidad de aire bajo el agua"), que transcurrirá, en principio, al albur de quien esté dispuesto a hacerse cargo de él; una vida nublada por la culpa, de la que nunca podrá librarse, de haber sido, indirectamente, el causante de la muerte de su madre; una culpa que compartirá con Pippa, su amiga para siempre, que también perdió a su tío en el mismo atentado; una vida repartida entre la gente que está dispuesta a acogerlo, sintiendo siempre que está de
Donna Tartt
más, que es un sujeto añadido a la fuerza entre las personas que se hacen cargo de él; una vida angustiada por la posesión del objeto que lo acompaña desde el fatídico día en que su vida voló por los aires. Y es que ese objeto, al que "salvó" del desastre, es demasiado importante para él, tanto que durante años y años, ha sido incapaz de mencionárselo a nadie, ni de devolverlo a sus auténticos dueños. Lo tendrá escondido entre sus cosas: en una bolsa, tras la cabecera de su cama, debajo de otra cama en otra vida, en otra ciudad, en un almacén de alquiler... hasta que mucho tiempo después descubra que ese objeto, hace ya tiempo que no está en su poder.

Su vida pasará por muchas experiencias en los pocos años que se nos relata la novela: muertes, ausencias, amores contrariados y amores de conveniencia, actividades no muy legales o totalmente delictivas, drogas, alcohol y siempre, el temor, la culpa las huelas que aquella explosión dejó por siempre en su vida.
Hay reflexiones muy hermosas sobre la pintura (la madre de Theo era una gran amante de la pintura en general y de los pintores holandeses del siglo XXVII, en particular): "Los pintores holandeses sabían cómo representar ese límite de lo maduro dando paso a la podredumbre. La fruta tiene un aspecto perfecto pero no durará, está a punto de pasarse", "Sería feliz mirando los mismos seis cuadros el resto de mi vida. No se me ocurre una
forma mejor de enloquecer"; reflexiones muy interesantes sobre las drogas: "yo solo consumía heroína cuando me la ofrecían; una esnifada aquí, otra allá. Por mucho que me gustara y me muriera por ella, nunca compraba. Porque nunca tendría ningún motivo para parar"; reflexiones muy instructivas sobre el mundo de las antigüedades:
"Cuando vendías una pieza, exagerar su valor [...] era un juego que servía para formarte un juicio sobre un cliente y averiguar la imagen que quería proyectar; es decir, no tanto lo que eran [...] sino lo que querían ser".
Me estaba gustando el libro. Me he estaba gustando bastante hasta que, de repente, nos vemos metidos en una historia típica de la mafia rusa (con mafia rusa incluida y un poco de mafia china), en la que la narración se vuelve histriónica y el relato se precipita en escenas y episodios poco creíbles. Me queda la sensación de que la autora ha perdido el control de su obra y, de ser una novela de vivencias, con cierta intriga, se nos convierte en una mala novela de acción. Es entonces cuando, de una forma totalmente antinatural, Theo es transportado, en menos de veinticuatro horas y sin cambiarse de ropa, de su fiesta de compromiso en Manhattan al frío y solitario diciembre de Ámsterdam donde se
"El jilguero" Carel Fabritius,
1654. Mauritshuis, La Haya
verá envuelto en un caos de acontecimientos, tantos y tan seguidos, que han conseguido ponerme nerviosa. Son esas escenas, que creo totalmente prescindibles, las que le han valido el ser calificada de novela negra, calificación que hasta este momento (el último tercio del libro), yo no había conseguido ver. 

El final, ya de vuelta en Nueva York, retoma de nuevo el ritmo y el estilo de la parte anterior (casi todo el libro, más de dos tercios, como he dicho). Y termina con una serie de reflexiones que, si bien creo que se alargan demasiado y no son muy originales, están bien contadas y contribuyen a que la sensación de pérdida de control sobre la novela, de que la autora no sabe que hacer con ella ni como terminarla, se difumine y recuperemos parcialmente el gusto con que la habíamos leído al principio.
Unas reflexiones que se adentran en la idea del azar de la vida, el caos y el sinsentido, por más que nos empeñemos en negarlo, del hecho de vivir "todo lo que Mishkin (el príncipe de "El idiota") hizo en la vida fue bueno, generoso..., trataba a todas las personas con comprensión y compasión, ¿y qué salió de toda esa bondad? ¡Un asesinato!"; la falta de finalidad o de principio "¿y si todas las acciones y decisiones, buenas o malas, le traen sin cuidado a Dios?".
La conclusión es aterradora, salvo que estemos ya familiarizados con ella; se ha tratado hasta la saciedad en todas las ramas del arte y del saber
"no me importa lo que la gente diga o lo cautivadoramente o a menudo que lo diga; nadie podrá persuadirme nunca de que la vida es maravillosa y gratificante. Porque esta es la verdad: la vida es catástrofe. [...] Olvidaos de esa ridícula tontería [...]: el milagro de un niño recién nacido, la alegría de una simple flor, la vida es demasiado maravillosa para abarcarla y demás. Un sumidero de camas de hospital, ataúdes y corazones rotos. No hay liberación, no hay atracción, no hay «segundas oportunidades», para emplear una de las expresiones favoritas de Xandra, no hay más camino hacia delante que la vejez y la pérdida, y no hay otra salida que la muerte"



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jueves, 14 de enero de 2016

Premio Parabatais



Estoy muy contenta e ilusionada con este premio que he recibido de Francisco Moroz del blog "Abrazo de libro". Se trata de un premio que había visto por ahí, en otros blogs y me gustaba mucho por su precioso nombre "Parabatais" ¿No suena maravillosamente bien?
Los Parabatais son unos guerreros Nephilim que luchan como compañeros desde la infancia, sujetos por un juramento. Lucharán juntos durante toda su vida. Su aparición se remonta a los inicios de la saga "Cazadores de sombras" de la escritora norteamericana Cassandra Clare.
El premio tiene, por tanto, el objetivo de otorgarlo a blogs amigos con los que haya un compañerismo. Es por eso, por lo que se lo agradezco doblemente a Francisco.
Además es un premio muy cómodo pues sus normas son:

  • Ponerlo en tu blog.
  • Nominar a los blogs que tú quieras, sin número concreto, aquellos que consideres que tienen una relación de fraternidad y compañerismo contigo.
Por todo ello, voy a nominar a algunos blogs que ya lo tienen, a algunos se lo acaba de dar Francisco a la vez que a mí, pero no pueden faltar en esta enumeración de blogs compañeros. 
Hay más blogs amigos y compañeros, pero no suelen entrar en este mundo de los premios por lo que, discretamente, los dejo al margen. Al margen del premio, no de mi amistad.
Muchas gracias a todos por vuestra compañía. Espero que sigamos mucho tiempo compartiendo relatos, reseñas de libros, cine y series; chascarrillos, y ocurrencias varias.


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lunes, 11 de enero de 2016

"The Knick" Steven Soderbergh


El hospital Kickerbocker fue uno de los primeros hospitales de Nueva York. Se fundó en 1862 como carpa temporal para el tratamiento de inválidos y toda clase de heridos del ejército yanqui que regresaban tras la Guerra Civil. Posteriormente se convirtió en el único hospital de la parte norte de Manhattan. 
Situado en pleno Harlem, en la calle 131 con Covent Avenue, era el hospital de la gente pobre y de los inmigrantes, si bien muy a menudo negaba su asistencia a los pacientes negros. Estaba muy bien equipado y fue pionero en técnicas quirúrgicas y en tratamientos ginecológicos y de adicciones. Tras ser conocido con varios nombres distintos, cerró definitivamente en 1979, no obstante, permanece el antiguo edificio que funciona ahora como residencia de ancianos.
Es en este hospital, humanitario y moderno (para la época), en el que se basa la serie "The Knick", estrenada en 2014 y de la que acabo de ver su segunda temporada. 
Siempre me han gustado las series de médicos, pero esta es la más auténtica que he visto nunca. Sin una gota de complacencia, sin la más mínima compasión por el espectador o los personajes, nos somete a todos a unas realidades de las que preferiríamos prescindir... si con ello consiguiéramos hacerlas desaparecer. Puesto que no se puede, mejor apretar los dientes y seguir mirando. "Ya que no puedes cambiarlo, al menos sé consciente de lo que hay" es una de mis máximas (de algún sitio la habré sacado, aunque sinceramente, debió de ser hace mucho tiempo y ya no lo recuerdo).
El protagonista es John Thackery, un cirujano inteligente, osado, muy ingenioso; un investigador eterno de técnicas y aparatos con los que conseguir lo que parece imposible; un hombre bueno, generoso... y adicto a la cocaína sin la que es incapaz de salir al quirófano; un hombre que ya solo vive para su adicción y para desarrollar y perfeccionar su profesión.
El Dr. Thackery tiene una historia que, afortunadamente, no se empeñan en contarnos de arriba a abajo. Con las pinceladas que nos van dejando aquí y allá, basta para ver que ha vivido, ha tenido muchas experiencias y, muchas de ellas, no muy agradables. 
Un Clive Owen espectacular da vida al médico cocainómano; espectacular en sus gestos, en sus
Clive Owen
miradas, en sus puestas en escena en el quirófano (rodeado de 
gradas ocupadas por público, las operaciones se convertían casi en un espectáculo circense). Sus escenas inyectándose en los más recónditos rincones de su organismo, donde aún le resisten las venas, son de lo más crudo y convincente y a ello contribuye la ansiedad de yonki, el temblor de drogadicto y la mirada brillante y exaltada de Clive Owen. Su personaje parece estar inspirado en el Dr. William Halsted. Al igual que Thakeray, el doctor Halsted adicto a la cocaína y la morfina, fue también un innovador al que se deben muchos instrumentos y técnicas quirúrgicas.
El resto de los personajes forman un conjunto coral en el que, sin sobresalir ninguno,cada uno tiene sus propias características tan verosímiles como singulares. 
El doctor Algernon Edwards es un cirujano de color que llega a incorporarse al Knick. No era muy normal un médico negro  en la época, pero este es
André Holland
un negro muy especial. Es el protegido del capitán Robertson, un naviero muy importante de la ciudad y el miembro principal del Consejo de Administración del hospital. Aun así, Edwards, formado en Europa, tendrá que pelear y demostrar su valía antes de ganar un puesto (nunca muy afianzado) en el hospital. Lo interpreta André Holland un actor que transmite, hasta dar un poco de grima, la seriedad impregnada de tristeza y de un cierto resentimiento de quien ha tenido que pelear cada uno de los logros que ha ido consiguiendo desde que salió de casa de los Robertson y tuvo que enfrentarse al racismo imperante. Un gesto triste, pero decidido a salir victorioso como sea, aunque haya que practicar un poco de boxing.

No me detendré en el resto de los personajes. El entrañable, generoso e ingenuo dr. Bertrand Chickering, Bertie; el frío, vengativo y racista doctor Everett Gallinger; la, aparentemente ingenua, pero dura y porfiada enfermera Elkins; Cornelia Robertson, altruista mujer que representa a su padre en el consejo de administración del Knick, fuerte y decidida, aunque no tanto como parece; Herman Barrow, el administrador,  el burlador burlado, y la monja delincuente y el conductor de
Jeremy Bobb
ambulancias y la nariz reconstruida con un trozo del brazo y las siamesas separadas y la peste y el asesinato y la gran estafa...

Una serie en la que hay de todo y todo está bien colocado. Nada chirría, nada sobra. Únicamente, tal vez, para algunas sensibilidades delicadas, las escenas médicas, porque no se nos ahorra nada, vemos cortar, restañar, suturar, extirpar, clampar, sajar, anestesiar y todo en primer plano; regado de sangre, con los bordes del tejido seccionado bien a la vista. Reconozco que, algunas veces tuve que apartar la mirada porque unos intestinos sobre el regazo del paciente que se está autointerviniendo con la ayuda de un espejo y una incipiente anestesia epidural, es más de lo que puedo soportar en "condiciones normales".
Y Nueva York. Una Nueva York que John Dos Passos apenas estaba empezando a crear en su maravillosa novela "Manhattan Transfer"; que hacía tan solo unos años que había surgido entre las marismas y los cañaverales que se extendían entre los ríos que la rodean y la hacen isla: el Hudson, el East, el Harlem; una ciudad que ya, recién nacida, tenía vocación de gran ciudad y estaba viendo crecer su más primer rascacielos, el Flatiron, inaugurado en 1902; Una ciudad que se nos muestra en esta serie con todo lo mejor y lo peor que guardan en sí los albores de un imperio. 
Manhattan a principios del siglo XX
(recreación de la serie)

En contra de lo que suele ser habitual, en estas series en que cada episodio está dirigido por una persona distinta, esta se debe toda ella a la dirección de Steven Soderberg, de quien he visto películas que me han gustado mucho como "Traffic", "Erin Brockovich", "El buen alemán", "Sexo, mentiras y cintas de vídeo" (¿recordáis?), y otras que no he visto y tengo pendientes, como toda la saga de Ocean´s (Eleven, Twelve y Therteen). 
Un buen director, que se supera a sí mismo con una serie de televisión, algo a lo que ya estamos acostumbrados últimamente, porque hace ya mucho tiempo que cuando comenzamos a ver una serie tenemos más probabilidades de encontrarnos con un producto de gran calidad que cuando nos disponemos a ver una película.




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