Cuentame una historia

Aquí todo son historias, algunas reales, pero casi todas imaginarias porque la realidad resulta demasiado increíble.

martes, 30 de agosto de 2016

"Camille" Pierre Lemaitre

Esta es la cuarta entrega de la serie policíaca que tiene como protagonista a Camille Verhoeven, el comandante de la Brigada Criminal de París que mide un metro cuarenta y cinco centímetros por la manía de su madre de fumar durante el embarazo y tiene una manera muy peculiar de enfrentarse a los casos que tiene que resolver. Las otras tres fueron "Irène", "Alex" y "Rosy & John". Clikando en el título, se pueden leer las reseñas respectivas.
En esta ocasión, Camille comete todos y cada uno de los errores que pueden acabar con él: con su carrera, con su prestigio, con su salud mental. "Un acontecimiento se considera decisivo cuando desbarata nuestras vidas por completo [...]. Por ejemplo, tres disparos de una escopeta de repetición sobre la mujer que uno ama". Pero es que además, Camille ya ha pasado por eso. Ya es la segunda vez que ve a la mujer que ama amenazada y herida, y él se siente en la necesidad de hacer algo para salvarla. 
"Cuando se ha atravesado ese mal trago, uno piensa que no le puede pasar nada peor.
Es una trampa.
Porque bajamos la guardia.
Para el destino, siempre atento, es el mejor momento para cruzarse en nuestro camino.
Y recordarnos la infalible puntualidad del azar".
Y tal vez por la ansiedad de ser la segunda vez, por la sorpresa puntual del azar, Camille se
Pierre Lemaitre
equivoca en todo... hasta que todo queda claro y deja de equivocarse y solo puede seguir hacia adelante en un camino que carece de retorno desde que empezó a recorrerlo. Ha quemado sus naves varias veces y sólo el final le salva del fracaso total.

"Le ha hecho trampas a la comisaria con la excusa de un soplón que no tiene, ha mentido a sus superiores, ha dado un nombre falso a la Prefectura de Policía para así poder encargarse de un caso con implicaciones personales…", ha engañado al juez, ha solicitado la ayuda de quien debe ser su peor enemigo. Ha descubierto la traición cuando estaba a punto de ser demasiado tarde; ha urdido una trama con todos los hilos de los que podía disponer y, de todo lo que podía perder solo ha salvado, por fin, su salud mental. 
Nunca se puede asegurar, o mejor dicho, casi nunca, que estamos ante el fin de una serie, pero creo que esta es la última novela de Camille Verhoeven que vamos a leer. Eso al menos declara el autor al comienzo de los Agradecimientos, con los que termina la novela: "Camille es la última entrega de la serie Verhoeven, inaugurada con Irène, seguida de Alex y Rosy & John". Creo que es cierto. 
Lemaitre hace a Camille retomar el pasado, volver a personajes del pasado para cobrarles unas deudas que su depresión y necesidad de pasar página habían dejado impagadas. En esta novela termina también "Irène", se cierran los cabos sueltos que habían quedado y Camille puede, por fin, cerrar una página que ha leído muchas veces, pero que sólo ahora puede clausurar con ayuda de una estufa, en la casa reformada de lo que fue el taller de su madre. 
Lemaitre vuelve a cautivarme con su prosa directa y sus descripciones certeras. Su capacidad para relatarnos los acontecimientos hace que los "veamos", que tras leer los hechos, cuando los recordamos, dudemos de si realmente los hemos leído o los hemos visto en una pantalla. Su lenguaje sencillo y objetivo hace que las escenas violentas resulten neutrales, asépticas, y se integren con total naturalidad, dentro de la barbarie, en el resto del relato, sobre todo cuando son descritas por el propio asesino, uno de los narradores de la historia. 
En esta novela, más que la trama policíaca en sí, se relata el obstinado viaje de Camille hacia su propia destrucción y su encuentro doloroso con la traición de todo lo que está deseando salvar. 
Me ha decepcionado el final. Yo le hubiera dado otro. Pero eso es solo una cuestión de gustos personales que no le quita ni un ápice de valor a esta novela como tal novela y como broche final de una trilogía que terminó por ser una tetralogía y que espero que no sea el final de Pierre Lemaitre como escritor de novela policíaca.



viernes, 26 de agosto de 2016

"El aniversario" Imma Monsó.

Esta es una de las novelas más inquietantes con las que me he encontrado en los últimos tiempos. De Imma Monsó sólo he leído otras dos novelas y hace ya muchos años. "Nunca se sabe" la leí en 1998 y al año siguiente leí "Como unas vacaciones". Esas son sus dos primeras novelas y por lo que recuerdo, me gustaron. Después vinieron otras lecturas y otros autores y Imma Monsó quedó relegada hasta que, hace unos días, en el blog de Irunesa, "En tus libros me colé", me encontré con una reseña de esta novela que me resultó especialmente atractiva. Tal vez ahora, vuelva a esta autora que en estos años ha escrito unas cuantas novelas y a la que posiblemente no debí dejar tan olvidada.
"El aniversario" trata de una relación de pareja un poco deteriorada por la costumbre y los años que "han pasado deprisa y [ella] ha perdido la cuenta exacta: todos ellos más bien indoloros, todos ellos agradablemente felices". Los hijos se han ido de casa, ella está a punto de poder liberarse del trabajo y su prosaico y pragmático marido ha comenzado a aburrirla. Ese pragmatismo acompañado de una total falta de imaginación de él, que en su juventud le pareció la herramienta perfecta para compensar la poesía e imaginación que la desbordaba a ella, esa imaginación que le hacía inventar y traducir versos en silencio, ahora le resulta demasiado aburrido y previsible. Por eso cuando en una de sus múltiples discusiones ella le espeta: "¡Sorpréndeme de una puñetera vez! ¡Pregúntame algo nuevo de una puñetera vez! ¡Hazme una pregunta distinta! ¡Dame una respuesta distinta! ¡Di algo diferente de una puta vez! ¡Demuestra que eres capaz!", él decide sorprenderla con una peculiar celebración de aniversario con regalo-sorpresa incluido. 
Esa sorpresa es lo que la autora desarrolla en los capítulos impares de la novela; esa sorpresa que se va volviendo cada vez más inquietante y perturbadora, mientras sus protagonistas, marido y mujer, van analizando sus vidas y sus disparidades de carácter ante nuestros ojos.
"El aniversario" trata de la historia de Carmina, la sirvienta de los señores N, la madre que ha hecho de su hijo un lector empedernido porque Carmina, que aunque sabe leer las palabras es incapaz de entender las ideas que encierran, es "de ese tipo de personas convencidas de haber nacido para ser completadas en la generación siguiente. Era de ese tipo de madres que desean para los hijos lo que ellas no han logrado. Deseaba que su hijo pudiera nadar entre libros como quien se sumerge en una piscina y aguanta horas sin salir a respirar". De manera que Guillén ha vivido sin salir del bosque, en la casa de los señores N, rodeado de libros y de historias que conforman todo su pequeño gran mundo. Guillén solo tiene por compañeros a su madre, obsesionada con la seguridad del niño, y a los personajes de los libros que lee, aprende de memoria y escenifica en el bosque con toda la fidelidad que su soledad a la hora de interpretar todos los personajes le permite. Hasta que conoce a Mateu, un amigo sacado de la Realidad Real, con el que, a partir de entonces, sus recreaciones de novelas ganarán un nuevo actor en las vacaciones que los dos niños pasan ya siempre juntos en casa de Guillén. 
Esa amistad cimentada con la interpretación ("no lo llames interpretar") de los diferentes papeles ("no lo llames papel"), es lo que la autora nos va contando en los capítulos pares.
Dos historias totalmente independientes en apariencia, pero que sabemos, porque ya es mucho lo que tenemos leído y siempre es así, que se van a encontrar. Sabemos que ambas historias van a confluir en una, pero lo que no sabemos es cómo ni cuándo, aunque continuamente estamos esperando que suceda y
Imma Monsó
cuando ya creemos saber el cuándo y el cómo; cuando ya creemos haber aprehendido el momento culminante del encuentro, resulta que se nos escapa y tenemos que seguir esperando.

La pareja que celebra su aniversario busca recuperarse como pareja; más bien el hombre busca volver a sorprender a su mujer, que no sabe ni a dónde van, ni siquiera qué aniversario se celebra. Sólo sabe que desde que se casó y mientras sus hijos la necesitaron, dejó de traducir versos en su imaginación, pero desde hace un tiempo ha vuelto a hacerlo porque algo en su vida ha dejado de estar en su sitio. Su marido, que no quiere perderla y que no consigue con ella un diálogo esclarecedor "lo de «hablando se entiende la gente» es una memez. La gente no se entiende hablando, se entiende pensando, cosa que nos da mucha pereza. Desengáñate: tratar de dialogar es una catástrofe", ha decidido sorprenderla y sorprendernos a todos de una manera que no tiene vuelta atrás, al menos, no desde que su torpeza ha hecho imposible el camino de retorno.
Guillén y Mateu pasan los mejores años de su infancia jugando a revivir las escenas de los libros que leen, memorizan y preparan entre visita y visita de Mateu. Pero esa infancia idílica, vivida como un escenario para sus aventuras literarias, se interrumpirá bruscamente y Mateu se encontrará expulsado del paraíso sin saber si debe sentirse culpable o víctima de su inesperado exilio.
Una novela que indaga, como tema principal, en la diferencia entre mentira y ficción "ficción y mentira son dos cosas distintas por completo. En la ficción participas de una convención establecida, mientras que en la mentira no hay consenso: es una tiranía unilateral". Los personajes viven en un mundo de ficción real (!) o recreada; huyen de la ficción para encontrar en la realidad el escudo con el que conjurar sus temores; convierten la ficción en realidad más allá de todo lo que puede ser razonable. 
Una novela curiosa en la que he encontrado un fallo: la actitud del matrimonio resulta excesivamente serena, relajada y dialogante teniendo en cuenta la inquietante situación en la que se encuentran. Aunque tal vez el  error es mío y lo que me pasa es que carezco de imaginación y de la suficiente fe como para creer en la inverosimilitud de la realidad; de esa realidad que se empeña en superar a la ficción y encima se puede permitir el lujo de no tener que ser verosímil porque para eso es realidad.


miércoles, 24 de agosto de 2016

Las diez entradas menos leídas de mi blog



Hace unos días publiqué un post con "Las diez entradas más leídas de mi blog". Le había copiado la idea a María Campra de su blog "Escritora mamá". Pues bien, unos días después, la propia María, en su blog, publicó "Mis diez entradas menos leídas" y decidí copiársela también porque me pareció incluso más interesante y divertida que la primera. Además es una manera de refrescar entradas que casi nadie ha visto.
Las entradas menos leídas, no es porque sean peores. En mi blog, y me imagino que en casi todos, son de las primeras publicadas, cuando aún nadie me conocía ni me seguía y sospecho que la mayoría de las pocas visitas que tienen son visualizaciones mías.
Las pongo en orden decreciente. La última es la menos vista de todo mi blog y la primera, un poquito más. Entre paréntesis pongo el número de visitas.

  • "Regreso a Ítaca" de Laurent Cantet (25). Una película cubana que vi el verano pasado y que me encantó. Un grupo de amigos reunidos en
    una cena que hablan de su pasado y van revelando secretos y resentimientos. Con guión de Leonardo Padura, es una película muy recomendable con momentos muy emotivos.
  • El libro que me cambió la vida o Cómo empezó todo II (25). Esta es la segunda parte de una entrada en la que publiqué un relato con el que me presenté a un concurso de la Universidad de León. El concurso se titulaba El libro que me cambió la vida y, como no, mi escrito versaba sobre "Matar un ruiseñor". Esa primera entrada tuvo algunas visitas más y no entra entre las diez menos vistas. Esta segunda parte era para dar cuenta de que no había ganado el concurso y para compartir en mi blog el relato ganador que, además, me había parecido precioso y que espero que disfrutéis tanto como yo los que os acerquéis a leerlo.
  • Feliz y literario 2015 (24). No me extraña que esté entre las diez menos vistas porque... hasta a mí me da vergüenza haber felicitado 2015 con esta entrada tan birriosa. Mi blog sólo tenía dos meses. Para 2016, me esmeré mucho más.
  • "Boyhood" de Richard Linklater (22). Esta, sin embargo, solo puede deber su escaso número de visitas al hecho de que mi blog era poco conocido y seguido porque es una película muy buena y tuvo mucha repercusión en su día por toda la historia que la acompaña: el hecho de estar rodada a lo largo de doce años, contando la vida de un niño que es el mismo actor a lo largo de toda la película, al estilo de lo que ya había en su trilogía "Antes de..."
  • "Magia a la luz de la luna" de Woody Allen (22). La reseña de esta película de Woody Allen es también muy temprana en mi blog. Me gustó como todas las del director, aunque hay que reconocer que no es su mejor obra.
  • "Ramiro Pinilla In memoriam" (22).  Poco más de una semana tenía mi blog cuando murió Ramiro Pinilla. Fue la primera entrada que hice con la etiqueta "In memoriam". Luego se han unido tres más. Sólo se las hago a autores que para mí son muy importantes y este era uno de ellos. Su mundo, el mundo creado con sus novelas y sobre todo con su trilogía "Verdes valles, colinas rojas", es comparable al Macondo de García Márquez o a Comala de Juan Rulfo.
  • "Seguimos en París" (18). Esta es otra de esas entradas que me da un poco de vergüenza. Cuatro días después de crear mi blog, pasé unos días en París y, desde allí, hice un par de entradas que se puede decir que sólo llevan fotos. La primera "En París", ha tenido bastantes entradas, no sé por qué, pero esta, que no es en absoluto peor que la anterior (son las dos bastante mediocres, por no decir malas), se ha quedado casi sin visitas.
  • "Oscar 2015" (16). Esta entrada la hice cuando se entregaron los Oscar del año pasado.Como había reseñado algunas de las películas que estaban nominadas, quise comentar en esta entrada los resultados de las distintas películas y dar mi opinión. Este año no lo he hecho, aunque no ha sido premeditado. Sencillamente no me cuadró.
  • "Goya 2015" (15). Lo mismo que la anterior, pero con motivo de la entrega de los Goya.
  • "El asesino de la regañá" de Julio Muñoz Gijón (14). Esta es la entrada menos vista de todo
    Regañás
    mi blog que cuando la publiqué tenía poco más de un mes. Es una novela que no es una maravilla, pero a mí, me resultó muy divertida porque se trata de un asesino que utiliza un arma mortal muy curiosa, una regañá que, por si no sabéis lo que es, os dejo fotografíada. Desde luego, no se le puede tachar de falta de originalidad en la elección de armas. Por cierto que el autor tiene una segunda novela, que no he llegado a leer, titulada "El crimen del palodú", en la que el arma homicida es, lógicamente, un palo de regaliz.


lunes, 22 de agosto de 2016

"Así es como se mata" Mirko Zilahy

Esta es una novela ambientada en Roma. En una Roma gris, sucia y lluviosa; en las orillas fangosas y ensopadas del Tíber; en edificios abandonados como el matadero de ganado de Testaccio, o el Gasómetro, antigua fábrica de gas para el alumbrado público en el barrio de Ostiense, al sur de Roma.
En estos y otros escenarios de la capital italiana, bajo esa lluvia inmisericorde y ese cielo gris y triste como las vidas de algunos condenados a la indiferencia del universo, aparecen unos cadáveres con curiosas señales y curiosas formas de morir. Curiosas por terribles y por extrañas.
"Enrico Mancini, funcionario de la brigada de investigación del destacamento de policía de Montesacro" no está en su mejor momento. Desde que su mujer, Marisa, murió hace unos meses de un cáncer de mama, no logra superar su desgana. Sólo los furtivos tragos de una botella de cerveza le proporcionan la fuerza y la motivación para seguir trabajando. 
Cuando aparece muerta Nora O’Donnell en San Paolo Extramuros, Manzini está inmerso en la desaparición del Doctor Mauro Carnevali, un cirujano y oncólogo del que no se sabe nada desde que una mañana de hace varios días, faltó a una intervención quirúrgica que debía llevar a cabo. Este caso además ha sido capaz de sacar a Enrico de su apatía porque "Carnevali era el médico que había atendido… No, el médico que había intentado curar el cáncer de Marisa". Por eso cuando el superintendente Gugliotti le encarga que forme una brigada para investigar el caso del cadáver encontrado en San Paolo, no es precisamente entusiasmo la emoción que toma cuerpo en el ánimo del comisario. Para entonces ya han aparecido otros dos cadáveres en lugares abandonados de la ciudad y Enrico, licenciado en Psicología aplicada al análisis criminal, formado en Quantico, Virginia, en los cuarteles del FBI como especialista en perfiles criminales, es el hombre ideal para investigar lo que se presenta como uno de los casos más extraños de asesino en serie que se han encontrado en Roma... y en las
El Gasómetro
novelas del género.

La brigada que se ve forzado a formar está compuesta por personas de su confianza muy distintas.  
"Caterina De Marchi, inspectora y fotógrafa en prácticas del destacamento", una mujer con problemas que se remontan a un pasado remoto que ha preferido olvidar. Para ella la fotografía es "su propio intento de poner orden, de disparar con el toque de un dedo una, diez, cien imágenes. Detener el movimiento, paralizar la caótica pluralidad de las cosas".
Walter Comello es el inspector más joven de la Brigada anticriminal y, tras haber admirado y seguido desde muy pronto la carrera internacional de Manzini, finalmente ha conseguido trabajar con él.
Carlo Biga, profesor de criminología jubilado. Con setenta años y un sobrepeso de más de quince kilos, asiste a las reuniones desde su chalet por videoconferencia cuando no se convocan directamente en la propia casa.
Antonio Rocchi, el forense que intentará descubrir las similitudes entre los cadáveres, el modus operandi, los lugares de aparición de los cuerpos... cualquier cosa que pueda relacionar los crímenes más allá de la propia rareza, brutalidad y sordidez que parece ser lo único que, en principio, tienen en común.
La fiscal Foderá, una mujer seria, impecable, impaciente, pero con más secretos, sentimientos y vulnerabilidad de lo que aparenta, coordinará toda la operación.
Todos ellos intentarán olvidar sus situaciones personales y dejar de lado sus problemas para impedir que sigan apareciendo los cadáveres y sembrando de terror las orillas del Tíber que crecen por momentos ante la incesante lluvia, amenazando con inundar la ciudad con agua sucia, lodo y sangre. Todos excepto Manzini que no puede relegar a un rincón la deuda que considera que tiene con Marisa y, por medio de ella, con Carnevali cuya desaparición seguirá investigando en los pocos momentos que le deja libre la sucesiva secuencia de muerte y horror que un asesino en serie está sembrando por el sur de Roma.
Y entre las peripecias de la investigación policial, como Nico, el gitano adolescente, asiste en contra de su voluntad, asistimos nosotros atónitos y en cursiva, a los asesinatos que investiga la brigada. Somos testigos no sé si privilegiados, pero sí
Mirko Zilahy
perplejos, de la crueldad de las muertes, de la sorpresa ante la captura, del desastre que se desencadena inesperado; testigos mudos, aterrorizados e incapaces de contar lo que estamos viendo.

Mirko Zilahy, un escritor italiano de cuarenta y dos años, debuta con una novela sobre el dolor y las distintas maneras en que somos incapaces de superarlo; o las distintas maneras en que acabamos superándolo aun en contra de nuestra voluntad exhausta y de nuestra capacidad limitada; una novela sobre la venganza o la justicia por medio de la venganza o lo que una mente trastornada de sufrimiento puede confundir con la justicia, incluso con la justicia divina.
Una novela sin héroes y con un solo villano que está donde no se lo espera; donde los personajes son víctimas de sus circunstancias y de las ajenas; de sus errores y de los ajenos. Donde los cadáveres responden a la imaginación y la fantasía perturbada de un asesino en serie que se miente a sí mismo "y cuando su mentira gana a la realidad, la transforma, la domestica según su imaginación, la víctima se convierte automáticamente en un objeto, inútil. Un juguete roto. Para tirar. Y el juego tiene que empezar de nuevo con otro objeto".



viernes, 19 de agosto de 2016

Las diez entradas más leídas de mi blog.

Esta entrada ha sido idea de María Campra en su blog "Escritora mamá". Me pareció una idea muy divertida e interesante pues así recordamos cosas de nuestro blog que ya pueden tener un tiempo y que habíamos olvidado, a la vez que recordamos y/o conocemos cosas de nuestros blogs amigos. Pocos días después, Marigem de "Pequeños trucos para sobrevivir a la crisis; Trucos, regalo, cine y felicidad" hizo lo mismo en su blog y ya no pude resistirme. Voy a hacerlo y voy a invitar a todos los blogs que quieran sumarse a que lo hagan también.
Yo solo voy a utilizar el contador de Blogger porque ni conozco ni sabía que existieran otros. 
Pues vamos a ello. Estas son mis entradas más visitadas según blogger. Las presento en orden creciente de visitas por lo que la más visitada será la última.
  • "All in" de Javier Gimeno. Una novela negra,
    de un escritor joven que trabaja en el metro de Madrid y escribe en el tiempo libre que le queda tras el trabajo y la familia.
  • "Omertá" de Mario Puzo. Del inolvidable autor de "El padrino", leí este verano esta novela que me regaló mi buen amigo Francisco Moroz del blog "Abrazo de libro". Un regalo que disfruté muchísimo.
  • "Los besos en el pan" de Almudena Grandes. Yo esperaba ota novela de sus "Episodios de una Guerra interminable", pero esta vez la autora nos ha hecho esperar un poco más y ha escrito en medio esta novela agradable y fácil de leer sobre la crisis.
  • "Reto tres días, tres citas I". Esta iniciativa es de hace un mes escaso y también me llegó por María Campra de "Escritora mamá". Se trataba
    de poner en el blog tres citas de libros y autores diversos, cada una en un día distinto. Tuvo buena acogida y la blogosfera se llenó de citas maravillosas.
  •  "Premio Parabatais". Este premio me fue concedido por Francisco Moroz en su blog "Abrazo de libro" y esta fue la entrada en la que lo aceptaba, lo agradecía y nominaba a los blogs correspondientes.
  • "La solterona" de Edith Wharton. Esta novela le leí dentro del reto "Wharton & James" propuesto por el blog "Carmen y amig@s". Además hubo una tertulia en facebook en la página del grupo "Los libros de Carmen y amig@s"
  • "Premio Co-Menta". Otro premio que me concedió Francisco Moroz en su "Abrazo de libro" y pareciera que todos los premios me los ha dado él, pero no es así. La verdad es que
    tengo muchos amigos en este mundo bloguero y él es de los mejores, pero debo premios a otras personas. Si diré que éste me hizo especial ilusión porque lo veía y me parecía precioso. Conseguirlo, por fin, me hizo muy feliz.
  • "Recomendaciones de novela negra para el verano".Con esta entrada me inicié en lo que se llama reblogueo y que yo ni sabía que existiera.
    Diseño de Josevi Blender para su entrada en su blog
    Como su nombre indica, se trata de hacer una entrada recomendando y enlazando con otra entrada de otro blog. En este caso, recomendé una entrada de Josevi Blender en su blog "Todo Negro". Era el treinta de junio y me pareció una gran idea recomendar para el verano un género que es como la ensaladilla rusa: aunque lo devoro todo el año, reconozco que esta época es la ideal para degusrtarlo.
  • "Irène" de Pierre Lemaitre. y hablando de novela negra, una de las mejores que he leído nunca. Con un personaje que es todo menos un héroe apuesto y forzudo, con un final sorprendente y arriesgado, y que inicia una serie de la que ninguna de las novelas que han
    venido detrás ha sido capaz de defraudarme y eso que esta se lo puso difícil. Permaneció durante muchos meses como la más visitada de mi blog hasta que, inesperadamente, fue bajada del pedestal por:
  • "Esa puta tan distinguida" de Juan Marsé. Hace poco más de dos meses, esta entrada sobre la última novela de mi admirado y seguido Juan Marsé, se alzó con la victoria y, de momento, detenta el título de mi entrada más vista.

miércoles, 17 de agosto de 2016

"El vano ayer" Isaac Rosa

Acabo de releer esta novela que leí por primera vez hace once años. Cuando, hace unos meses, leí "¡Otra maldita novela sobre la Guerra Civil!" (2007), rápidamente me vino esta a la cabeza y decidí que tenía que volver a leerla. Y es que si en "¡Otra maldita novela..." critica hasta la crueldad una novela suya de 1999, "La mala memoria", en "El vano ayer" (2004), nos habla de como escribir una novela; de como elegir un personaje perdido en el índice onomástico de algún ensayo histórico, "seleccionar aquellos nombres menos mencionados, y entre éstos los desconocidos, los completamente desconocidos, los olvidados, centrar la atención finalmente en uno de ellos y probar suerte"
Dependiendo del personaje elegido, y del episodio que del mismo se mencione, la novela podrá tomar uno u otro derrotero y relatar distintos acontecimientos de nuestro reciente pasado.
Nuestro autor encuentra su personaje en un ensayo de Juan José Carreras y Miguel Ángel Ruiz Carnicer "La Universidad española bajo el régimen de Franco [1939-1975]" en cuya página 327 puede leerse (?):
"La detención y posterior expatriación del profesor Julio Denis fue probablemente un error más de un cuerpo policial que daba brutales palos de ciego en su lucha contra la conflictividad estudiantil". El autor se pregunta cómo es posible que tal filón esté libre, cómo es posible que "nadie haya usufructuado ese enganche novelesco" para transformarlo en una historia que permita hablar de las revueltas estudiantiles de los años sesenta, las manifestaciones con los grises a caballo, las detenciones y torturas en la Dirección General de Seguridad, los profesores separados de su labor docente o expulsados del país... De manera que, con el justo anclaje en un espacio y en un tiempo determinados y con un personaje del que sabemos poco más que nada, el autor se dispone a saberlo todo y a escribir una novela que sea un fiel reflejo de la dictadura franquista; una novela que, más allá del simple retrato plano y pintoresco, se convierta en una novela necesaria, capaz de explicar lo que vendría después y de explicarse a sí misma en lo acontecido anteriormente; una novela que, además, atraiga la atención del lector hacia las peripecias del personaje "¿por qué lo detuvieron y expatriaron? ¿Adónde fue expatriado? ¿Qué tipo de error pudo cometer la policía? ¿Cuáles fueron esas inverosímiles acusaciones?".
A través de distintos testigos y distintas opiniones se nos van contando las posibles historias en las que puede encajar Julio Denis: profesor opositor al régimen, finalmente detenido y exiliado; profesor franquista infiltrado por las autoridades en la
Isaac Rosa
Universidad, puesto finalmente a salvo y sacado de un ambiente en el que había sido descubierto; profesor sin ideología política, víctima de un error policial de los que siempre se pueden cometer, aunque sin dejarnos caer "una vez más, en la denuncia del franquismo basada en el género esperpéntico (la incompetencia policial, en este caso), acentuando los elementos más risibles, la visión ridiculizante de un régimen que, antes que grotesco (que lo era y mucho) fue brutal".

En su relato de lo que pudo acontecer con Julio Denis, la novela nos muestra la realidad de un mundo, la oposición estudiantil y la represión policial, en una época concreta, mediados de los sesenta, y nos va describiendo los distintos ambientes y personajes que la conformaban. Se utilizan testigos muy variados: profesores compañeros de Denis, tanto opositores al régimen como afines al mismo; policías más o menos involucrados en torturas y malos tratos; sindicalistas, estudiantes, etc. Entre todos se van dando versiones distintas de los hechos acontecidos en la primavera de 1965 que concluyeron con la expulsión de Denis supuestamente relatada en el ensayo de Carreras y Ruiz Carnicer.
El autor cuenta en la novela las técnicas y estrategias utilizadas para lograr atrapar al lector o para conseguir que el genio del escritor se manifieste de manera rotunda y esplendorosa. O tal vez simula hacerlo y en realidad todo forma parte de la misma fantasía novelada en la que también se incluye la peripecia vital de Julio Denis, porque el personaje, que es según el autor un homenaje a Julio Cortázar cuyos comienzos literarios estuvieron amparados por dicho seudónimo, no ha existido nunca, aunque el
El libro del que supuestamente
salió Julio Denis
autor pretenda haberlo sacado del libro de Carreras y Ruiz Carnicer que es perfectamente real.

Nos encontramos ante un ejercicio de metaficción en que se novela y se convierte en parte de la trama el propio oficio de escribir una novela, apareciendo el "autor" y el "lector" a los que continuamente se hacen referencias, como otros personajes más de la obra y bien diferenciados (aunque tendamos a confundirlos) del escritor, Isaac Rosa, y del lector, cualquiera de nosotros en el acto de leer "El vano ayer".
Veamos como ejemplo de qué manera se plantea el autor introducirnos en el pasado de Denis y de las circunstancias que lo han arrastrado hasta los hechos actuales: "las técnicas a seguir son variadas, podemos elegir un relato en primera persona, que siempre permitirá una mayor introspección del personaje; o adoptar la forma de un diario apócrifo, que como la artimaña epistolar nunca pasa de moda; o el género de entrevistas, que posibilita una demostración de dominio en tantos registros coloquiales como coetáneos entrevistados escojamos, introduciendo jergas y muletillas personalizadoras; o el menos problemático narrador omnisciente, al que sin embargo no se le admiten tantas ambigüedades en su narración".
El autor se retrata con esta novela, muestra su ideología sin disfraces, critica la Guerra, la posguerra y el franquismo; huye de equidistancias que sólo sirven para enmascarar la realidad y, mencionando las culpas del bando perdedor, deja muy claro a quien considera responsable del desastre y quien hizo de la violencia y la represión un arma oficial para conseguir unos objetivos poco (nada) justificables. "El horror no es equiparable por su muy distinta magnitud y por su carácter —espontáneo y reprobado por las autoridades, en el bando republicano; planificado y celebrado por los generales, en el bando nacional—, yo no estoy hablando de los paseos, de las checas, de Paracuellos, de la cárcel modelo, de los santos padres de la iglesia achicharrados en sus parroquias; yo estoy hablando de Sevilla, de Málaga, de la plaza de toros de Badajoz, del campo de los almendros en Alicante, de los pozos mineros rellenos con cuerdas de presos, de Castuera, del barranco de Víznar, de las tapias de cementerio en las que son todavía visibles las muescas, de las fosas que permanecen hoy sin desenterrar a la salida de tantos pueblos y cuyos vecinos todavía saben situar con precisión, incorporadas al racimo de leyendas locales que circulan en voz baja, de los asesinos en serie que conservan una calle, una plaza, un monumento, una herencia y un prestigio intocables hasta hoy y así seguirán porque no merece la pena remover todo aquello".
Con referencia a los versos de Machado, que cita al comienzo del libro ("El vano ayer engendrará un mañana vacío y ¡por ventura! pasajero"), el autor nos pone ante una visión crítica, muy crítica, de ese vano ayer que fue el franquismo surgido tras la Guerra Civil, para llevarnos hasta un hoy que se prolongará en un mañana vacío de enseñanzas, en el que no parece que nada vaya a corregirse, que nada vaya a reconocerse, que nada vaya a ser realmente asumido por los
responsables; un hoy y un mañana vacíos, pero ¡por desgracia! y contradiciendo al poeta, no pasajeros.

viernes, 12 de agosto de 2016

"El arrecife del escorpión" Charles Williams


Mi reseña de hoy se ha escapado del blog. Ha volado con rumbo propio y se ha aposentado en un lugar al que ha sido invitada y en el que se encuentra muy a gusto por lo que allí se queda y allí la podéis leer. Ese lugar es la Revista MoonMagazine y dicha reseña la podéis leer aquí.
Hace unos días di cuenta en este blog de mi perfil biográfico publicado por la citada Revista MoonMagazine (si a alguien le interesa, leer aquí). El motivo de dicha publicación era mi próxima colaboración en la revista con alguna reseña literaria. 
Pues bien, esta es la primera de tales reseñas.
Se trata de un clásico de la novela negra americana: "El arrecife del escorpión", de Charles Williams, un autor que, aunque menos conocido del público en general, nada tiene que envidiar a los mucho más famosos Raymond Chandler, Dashiell Hammett o Jim Thompson. 
Charles Williams. Diseño de Josevi Blender.
Una novela rescatada del olvido por Medianoche Editorial, con una preciosa portada de Josevi Blender que ya diseñó la portada del otro libro publicado por la Editorial hace unos meses: "Carter & West" de Ana Bolox. Y es que Medianoche Editorial presenta dos colecciones: una de Clásicos, en la que se encuadra "El arrecife del escorpión", y otra de literatura actual, en la que estaría Ana Bolox.
En esta edición de la novela de Charles Williams hay un prólogo muy interesante de Hernán Migoya que comienza con las siguientes palabras "No deja de ser divertido pensar que, entre la ristra de fracasos y frustraciones que ha sido mi vida, al menos puedo presumir de un extravagante mérito: soy casi con seguridad la persona que más sabe en todo el mundo sobre el extraordinario escritor texano Charles Williams"
Quien esté interesado en leer el resto del prólogo que se acerque a "Todo Negro" el blog de Josevi Blender.
Agradezco enormemente a MoonMagazine y a Txaro Cárdenas, su directora, la oportunidad de publicar una reseña en una revista en la que cabe todo, siempre que se trate de arte, cultura y, en una palabra, belleza.
También agradezco a Medianoche Editorial el hacerme llegar el bello ejemplar del libro cuya foto abre esta entrada.
Y a Josevi Blender tengo que darle muy especialmente las gracias porque sé que sin él, nada de esto sería posible.


martes, 9 de agosto de 2016

"Te dejé ir" Clare Mackintosh

Una tarde de noviembre fría y lluviosa en Bristol, Jacob, de cinco años, regresa del colegio con su madre. Al llegar a la calle de su casa, el niño se suelta de su mano, o ella deja que se suelte, y sale corriendo, retándola a una carrera. "El coche sale de la nada. El chirrido de los frenos húmedos, el ruido sordo del cuerpo de un crío de cinco años al estrellarse contra el parabrisas y las vueltas en el aire antes de caer sobre el asfalto".
Así comienza esta novela. Con un prólogo en el que se nos cuenta el episodio desencadenante de la historia: el atropello y muerte de un niño ante los ojos aterrorizados de su madre y la huida del coche que ha protagonizado el siniestro.
Y es poco lo que se puede contar sin desvelar la trama porque en esta novela juegan un papel importante las sorpresas, los giros argumentales que de ser revelados antes de tiempo le quitarían mucho de su interés.
Es una novela compleja dentro de su sencillez; con, al menos, tres planos narrativos que se superponen y van conformando la trama. 
Tenemos, por una parte la historia, contada en tercera persona, de la investigación policial; la que se lleva a cabo para encontrar al conductor que se dio a la fuga y hacerle pagar por su delito. El detective inspector Ray Stevens del Departamento de Investigación Criminal de Bristol (CID), dirige el grupo de investigación del que forman parte, entre otros, Kate y Stumpy. Kate, sobre todo, se obcecará en seguir con la investigación incluso cuando meses después del atropello, sin nada a lo que poder aferrarse, les ordenan cerrar el caso. Ray se debate entre sus ganas de enfrentarse a las órdenes y su necesidad de ascender en el escalafón del cuerpo, un ascenso que le resulta imprescindible por varias razones: porque tiene dos hijos adolescentes que tendrán que ir a la Universidad; para que su mujer, que dejó la policía para cuidar de ellos, no tenga que volver a trabajar; porque quiere una casa más grande y cómoda para todos ellos. Pero con tanta preocupación por los suyos, lo que quiere enmascarar es el hecho de que su trabajo le preocupa y le interesa más que su familia; está más a gusto en su despacho o tomando cerveza y charlando con sus compañeros que en su casa, donde sus hijos, sobre todo el mayor, empiezan a dar problemas. Esta parte, la que trata los problemas domésticos del inspector, es, para mí, la más floja de la novela; asunto sumamente trillado al que no se aporta nada nuevo y que creo que la autora debería haberse ahorrado.
Por otra parte tenemos la narración, en primera persona, de Jenna Gray, una mujer que ha quedado destrozada por el atropello y la muerte de Jacob.

Sur de Gales, Bahía de Swansea.
No pudiendo soportar el dolor y el sentido de culpabilidad, huye de Bristol y se refugia en el sur de Gales, en un pueblecito costero, casi vacío durante todo el año, salvo cuando las vacaciones estivales lo llenan de veraneantes. Allí  intenta comenzar una nueva vida atormentada por las recurrentes pesadillas de la antigua, en las que cada noche ve el cuerpecito del niño estrellarse contra el parabrisas y caer al suelo, y el charco rojo que se va extendiendo bajo su cabeza. Intentará sobreponerse a su dolor y superar sus terribles recuerdos, pero el pasado, inexorable, la persigue más allá de sus deseos de recuperación: un padre que la abandona, una madre a la que culpa de tal abandono, una hermana que hace frente con la madre, un marido o novio o pareja que ya no está con ella y no sabemos muy bien en qué circunstancias se ha esfumado de su vida.
En el tercer plano, contado en segunda persona, se nos va desvelando el pasado de Jenna, lo que la ha llevado a la situación en la que la encontramos al principio. Nos veremos sometidos a escenas de enorme dureza, física y psicológica. Hubo momentos en que me costó seguir leyendo. Tenía que tomar aire antes de continuar para asimilar los hechos... Y poco más puedo o quiero contar. Como he dicho, un par de giros sorprendentes esconden una gran parte del valor de la novela. 
La autora, Clare Mackintosh, fue policía durante doce años, después, ante la dificultad de compaginar el trabajo con el cuidado de sus tres hijos pequeños, se tomó un descanso que dedicó, entre otras cosas a escribir este libro. Según su propia confesión en una entrevista concedida a "Libros y Literatura", se inspiró para el desencadenante de la trama en un atropello real, con fuga, ocurrido en Oxford, en el que resultó muerto un niño de nueve años. 
Como habréis comprobado, en esta reseña tan solo hay una cita del libro y es que, sin estar mal escrito, no tiene frases memorables de esas que deseas marcar y citar. Ni un subrayado mancha las páginas de este libro señalando una frase digna de
Clare Mackintosh
recordar. Estamos ante un thriller bien tramado y estructurado; con algunos detalles muy dignos de tener en cuenta que lo dotan de un valor innegable; con algunos personajes muy bien retratados, y otros que quedan totalmente desdibujados; donde, para mi gusto, se han querido meter más temas de los necesarios, lo que lastra la historia con un peso innecesario que la entorpece, aunque en honor a la verdad, la trama es tan interesante y adictiva, que los pasajes y temas a los que aludo, sólo suponen un pequeño y poco apreciable inconveniente.
Tengo curiosidad por ver lo que escribirá la autora en un futuro; si mantendrá el nivel trepidante del suspense y la trama compleja y elaborada y será capaz de depurar su obra de cosas superfluas, o si por el contrario, éstas acabarán sobresaliendo y haciendo sus novelas más pesadas de lo deseable.

Título originalI let you go
AutorClare Mackintosh
EditorialPunto de lectura, 2016
TraducciónAna Alcaina y Verónica Canales



domingo, 7 de agosto de 2016

"Ni un pelo de tonto" Richard Russo 1993 & Robert Benton 1994

Cuando descubrí a Richard Russo, hacía ya varios años que había visto la maravillosa película "Ni un pelo de tonto" sin saber que estaba basada en una novela. Russo es un autor al que admiro y del que he leído casi todo. Para quien le interese, tengo varias de sus obras reseñadas en este blog: "El verano mágico en Cape Cod", "Empire Falls" por la que consiguió el Premio Pulitzer y "Sobre mi madre".
En "Ni un pelo de tonto" nos presenta a un personaje adorable. Donald Sullivan, Sully, no tiene casi nada desde hace ya muchos años, pero así vive, tranquilo, si no feliz, porque necesita muy poco y apenas es consciente de sus carencias "a los sesenta años estaba divorciado de su propia esposa, liado sin entusiasmo con la esposa de otro, distanciado de su hijo, desprovisto de conocimiento de sí mismo, gravemente lisiado y prácticamente incapacitado para encontrar empleo; todo lo cual él confundía tercamente con independencia"
Sully, tal vez, se ha buscado su desastrosa situación porque es incapaz de hacer nada de lo que a primera vista parece razonable. Basta que se le presente una ocasión favorable, algo que tenga visos de ser una buena idea, de abrirle alguna puerta que lo haga salir de su calamitosa realidad, para que él se dé más prisa en rechazarla
Richard Russo
de lo que la oportunidad merecería ser pensada. Sea por su propia iniciativa o por la infancia caótica en manos de un padre maltratador y egoísta que le prometió desde muy niño que nunca iba a llegar a ser alguien, el caso es que Sully, a sus sesenta años, se ha convertido en "el hombre menos importante del pueblo, [...] un hombre esencialmente condenado al olvido aún en vida, un hombre que había llegado a la cumbre a los dieciocho años y desde entonces había estado hundiéndose en un merecido olvido".

Sully vive en Norh Bath, una población que tuvo su importancia debido a sus manantiales de aguas minerales, atrayendo visitantes incluso de Europa. Luego sus manantiales se secaron, se construyó la interestatal y los coches dejaron de pasar por la vieja carretera 27A que atravesaba North Bath en su camino hacia Montreal. Ahora los coches circulan a gran velocidad por la autopista, a varios kilómetros de la población, y pocos son los que se desvían para llegar hasta ella. Aunque puede que la suerte le vuelva de nuevo la cara porque el nuevo proyecto del parque temático La Ultima Escapada, puede devolver el esplendor al pueblo y hacer ricos a sus habitantes. Podría ser. 
De momento, a ojos de su casera la señorita Beryl, Sully se está volviendo tan fantasmal como el pueblo. Para ella "todo el pueblo de Bath se estaba volviendo fantasmal, especialmente Upper Main Street, con sus olmos, la maraña de sus ramas negras en lo alto, las viejas casas, por la mayoría de las cuales vagaba un solo miembro superviviente de una familia en otro tiempo floreciente, y un miembro que conversaba con más frecuencia con los muertos que con los vivos"
La señorita Beryl a sus ochenta años, maestra de octavo curso jubilada, se ha librado de la culpabilidad y de la depresión que aqueja a todos los maestros que ha conocido. Al menos se ha librado en parte; la culpabilidad la ataca cuando piensa en su hijo al que cree que debería mostrar más afecto y la depresión, sólo los viernes cuando recibe el Norh Bath Weekly Journal.
Sully tiene un amigo, Rub, a quien su mujer pega en los huevos y le quita todo el dinero según lo cobra; un "pobre bobo" del que todos se ríen, incluso Sully, pero él se lo perdona porque es "su mejor amigo", hasta que también Rub se cansa de de Sully y de su capacidad para fastidiarle "hasta que ni siquiera él pudo soportarlo más, y a pesar de todo tú no podías dejarle en paz. Tenías que empeorar las cosas. Tenías que humillar por completo a ese pobre bobo".
Sully es amante, desde hace veinte años, de una mujer casada, pero está enamorado en secreto de la mujer más guapa del condado, Toby Roebuck, y no entiende por qué su marido, Carl, para el que trabaja Sully, no está satisfecho con su suerte y va detrás de todas las mujeres de la zona.
Sully tiene un hijo, Peter, del que nunca se ha ocupado. "Sintiendo que no era muy necesario, incluso contento de estar al margen, se decía en momentos de autocompasión (¿autoconocimiento?) que si se metiera en la vida de su hijo, probablemente lo jodería todo". Ahora la vida de Peter, está a punto de venirse abajo sin la intervención de Sully y éste no sabe muy bien si la capacidad para joderse la vida es genética o se aprende desde muy pequeño. 
El caso es que, por primera vez en su vida, justo después de Acción de Gracias, Sully empieza a sentirse necesitado por todos los que le rodean; por primera vez en su vida, las deudas se amontonan sin visos de poder ser pagadas y, como una vez al menos cada año, está entrando en una de sus estúpidas rachas, esas que seguían, más o menos el mismo razonamiento vez tras vez: "Estoy a punto de joderlo todo, pensó claramente, y su siguiente pensamiento fue: pero no tengo por qué hacerlo. Este fue seguido inmediatamente por un tercer pensamiento, el último de aquella conocida secuencia, que era: pero voy a hacerlo de todas formas".

La película se estrenó al año siguiente de la publicación del libro, en 1994. Como he dicho, en aquel momento, no conocía el libro ni al autor, pero me quedé enamorada de la historia. Desde entonces, habré vuelto a verla otras dos veces al menos. Quienes me conocen saben que no suelo comparar los libros con las películas que inspiran, al menos, no en el sentido de pretender que me cuenten la misma historia de la manera más fiel posible. Esta película omite muchos detalles de la novela y modifica otros; tiene menos profundidad a la hora de mostrar ciertos aspectos de los conflictos familiares o de las disputas ancestrales entre vecinos de una pequeña comunidad. Pero si hay algo en lo que la película supera al libro es en un reparto más que acertado que dota a los personajes de una dimensión que difícilmente nuestra imaginación puede otorgarles al leer el libro. Paul Newman, con casi setenta años, interpreta a Sully, de sesenta. Y hubiera podido interpretar a alguien de cincuenta con un poco (no demasiado) trabajo de maquillaje. El hombre más guapo que he conocido (lo seguía siendo a los ochenta años), actor extraordinario, buena persona, nada engreído, generoso... lo tenía todo y supo interpretar a un personaje que lo único que tenía era su físico espectacular y el hecho de ser adorable; un cabroncete adorable. 
Melanie Griffith, con su aire de niña herida, vulnerable e ingenua, da vida a una maravillosa Toby enamorada de un marido que no la merece y que, a su vez, está interpretado por un Bruce Willis que hace sumamente verosímil su papel del cínico, mujeriego, sinvergüenza, pero cautivador y simpático Carl Roebuck. 
Y Jessica Tandy como la señorita Beryl, la casera de Sully; o Pruitt Taylor Vince como Rub, el amigo y ayudante un poco lento de Sully; y un jovencísimo, casi principiante, Philip Seymour Hoffman, en un pequeño papel de un policía empeñado en hacerle la vida imposible a Sully... aunque tal vez sea al revés.


El guión es del propio director, Robert Benton, que cuatro años después colaboró con Russo en el guión de "Al caer el sol", esta vez original, sin novela por medio. 
"Ni un pelo de tonto" es una historia conmovedora de unos perdedores que no saben que lo son y algún ganador que no sabe que es muy poco lo que puede ganar y mucho lo que puede perder.
Ambientada en un pueblo pequeño, perdido al norte del estado de Nueva York, cerca del lago Ontario y de la frontera con Canadá; un pueblo al que Richard Russo ha dotado de algunas cosas imaginarias y que se convierte en otro personaje más, tan perdedor como los de carne y hueso, a punto de ganar, pero siempre quedándose a punto; un pueblo que, como sus habitantes, "si no fuera por la mala suerte, no tendrían ninguna".
Título originalNobody's Fool
AutorRichard Russo (novela)/Robert Benton (película)
EditorialAnagrama, 1993/adaptada al cine, 1994
TraducciónMaribel de Juan



viernes, 5 de agosto de 2016

Mi perfil biográfico en "Revista MoonMagazine"



La revista MoonMagazine me ha invitado a participar en su proyecto como colaboradora.
Mi colaboración consistirá, como no podría ser de otra manera, en alguna reseña literaria que se publicará en la revista.
Ayer se publicó un perfil biográfico que quiero compartir con todos los que seguís este blog porque gracias a vosotros ha ido creciendo y ha podido ser conocido y yo escogida para tan grata tarea.
Os recomiendo que, aparte de leer el perfil biográfico, os deis una vuelta por la revista. En el menú superior, podéis ver los temas que trata y os sorprenderá por la variedad que encontraréis: música, fotografía, cine, literatura, sociedad, entrevistas, cocina... en fin, todo lo que pueda sonar a Arte y Cultura, y más. 
Desde aquí, también, quiero dar las gracias a Txaro Cárdenas, directora y editora jefe de la revista, por pensar en mí para formar parte de su equipo. Muchas gracias, Txaro.


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