Cuentame una historia

Aquí todo son historias, algunas reales, pero casi todas imaginarias porque la realidad resulta demasiado increíble.

domingo, 11 de diciembre de 2016

Tag de libros


He sido nominada a este tag de libros por Marigem, del blog "Pequeños trucos para sobrevivir a la crisis". Un blog en el que se puede encontrar un poco de todo: recetas de cocina, productos de todo tipo, ideas para regalos y otros trucos, reflexiones personales, excursiones por la naturaleza, series y películas, cosas de hijos... En fin, como os decía, un poco de todo. Pasaros por allí porque os gustará.
Ahora paso a responder las 10 preguntas sobre libros de este tag.


1. ¿Qué libros te traen buenos recuerdos y relees cada cierto tiempo?
Hay varios. Los más leídos son "Al este del edén" de John Steimbeck, "La casa de los epíritus" de Isabel Allende y "Matar un ruiseñor" de Harper Lee. Pero me gusta mucho releer. Aunque tenga poco tiempo para leer todo lo que me gustaría, yo tengo una teoría: puedes no tener tiempo para hacer nuevas amistades, pero siempre debes tenerlo para las viejas. Eso se lo aplico a los libros. Y tengo muchos viejos amigos a los que me niego a haber visitado ya por última vez.

2. ¿Hay algún libro que interrumpiste por la razón que fuera, y te gustaría darle otra oportunidad?
Sí hay varios. "El otoño del patriarca" de García Márquez y "La ciudad y los perros" de Vargas Llosa, son dos libros de ambos autores que no he sido capaz de leer y eso que el reto de la obra de los dos autores me entusiasma, pero esos dos se me han atragantado.

3. ¿Has leído algún libro en versión original?
Sí, toda la literatura española e hispanoamericana, ja, ja. No, mi nivel de idiomas no me da para tanto. Podría hacerlo en francés, pero me llevaría un tiempo que prefiero emplear en otra cosa. En leer un libro más, por ejemplo.

4. ¿Recomiendas algún libro que no sea una novela?
Sí. Un montón de ensayos científicos o históricos. "El collar de Neandertal" de Juan Luis Arsuaga, “Gaia: una nueva visión de la vida sobre la Tierra  de James Lovelook, "La república española y la guerra civil" de Gabriel Jackson... Por poner algún ejemplo.

5. ¿Sigues en Facebook a algún autor? ¿Es accesible o es un poco divo/a?
Sigo a varios autores bastante sencillos y asequibles, aunque no muy conocidos. No voy a mencionar a nadie porque haciendo cuenta por encima, me sale una docena y alguno se me olvida, seguro. El único realmente muy famoso que sigo es Ignacio Martínez de Pisón y resulta bastante asequible y sencillo, aunque yo creo que tiene tantos seguidores que le resulta difícil atender a todos.

6. ¿Hay algún ‘best seller’ que a ti no te entre ni a martillazos?
Muchos. "Las 50 sombras del plasta de Grey", para empezar (me la habían puesto de maravilla y no pude pasar de la página cincuenta); para seguir, toda la obra de Paulo Coelho (no entiendo la fama de algunos autores, leí un libro y tuve más que suficiente). Y por supuesto todas esas series tipo Crepúsculo y demás. Hay más, seguro, pero ahora no me acuerdo. No estoy muy puesta en "best seller" famosísismos.

7. ¿Leíste muchos libros en tu adolescencia, más allá de los que te mandaban en el colegio?
Parece mentira, pero en el colegio (de monjas) en el que yo hice toda la primaria y el bachillerato jamás me mandaron leer un libro. Empecé a leer muy pronto, no me recuerdo haciendo otra cosa en mis ratos libres, de manera que la ingente cantidad de libros leídos en la infancia y en la adolescencia son todos "más allá" de lo que me mandaban en el colegio.

8. ¿Qué características debe tener para ti un libro, para que a priori sea un acierto seguro?
Que esté bien escrito; que cuente una historia buena y la cuente bien; que no se empeñe en explicarme lo evidente dándome la sensación de que el autor se lo explica a sí mismo porque no lo tiene muy claro; que me sorprenda; que dé lugar a que mi imaginación ponga algo de su parte y complete la historia a su manera (y no quiero decir que esté sin terminar o mal terminado, sino que el final no esté tan cerrado y tan ajustado que quede todo atado y bien atado. Es difícil de explicar, pero es algo muy importante para mí en libros y cine)  

9. ¿Algún libro te gusta en secreto, siendo para ti un ‘placer culpable’?
Creo que no. De joven también devoré Enid Blyton y todas sus series, pero no me avergüenzo. Ni siquiera me avergonzaría ahora si me gustaran, pero creo que no sería capaz de leer ni uno. Yo es que tengo mucha confianza en mí misma: si me gusta, es que es bueno (ja, ja, no, es broma). Puede que si pensara se me ocurriera alguno, pero no es el caso. De todas formas, yo me arrepiento o avergüenzo más de lo que no hago que de lo que hago. Me avergüenzo de los libros o autores no leídos, como los que mencionaba antes.

10. ¿Y alguno te ha robado el sueño, en el sentido de no poder dormirte hasta terminarlo?
Eso suele ser más bien al revés: el sueño se roba solo (o no sé quien me lo roba) y aprovecho su ausencia para leer. Pero sí que hay dos libros que me recuerdo leyendo hasta las cuatro o las cinco de la mañana, sin poder parar hasta rematarlos. Ambos son de Almudena Grandes y, aunque me han gustado mucho, no son los libros que más me han gustado del mundo, pero por alguna razón (de la que no está ausente el hecho de no tener que madrugar al día siguiente) me dejé llevar en un ataque de felicidad y relax total. Uno fue "Malena es un nombre de tango" en su segunda lectura (año 2009) y el otro "Los aires difíciles" en su única lectura (año 2002)

Hasta aquí las preguntas del tag. Espero que os haya gustado saber un poco más de mis gustos lectores. Ahora como yo también quiero saber de los vuestros, nomino a este tag a dos búhos: Leslie Stephanie de "Señora Búho" y Pitu y Sabri de "La morada del búho lector". Amigas Sabri y Pitu, podéis hacer un post cada una o uno entre las dos. A discreción.

jueves, 8 de diciembre de 2016

"El ciudadano ilustre" Mariano Cohn y Gastón Duprat

Cuando acudí a ver esta película, no sabía casi nada de ella. Buenas calificaciones y la costumbre de acudir a la filmoteca de Santander los fines de semana me llevaron la tarde del pasado domingo al cine. Cuando salí, solo podía preguntarme cómo era posible que desconociera, hasta esa misma mañana, la existencia de "El ciudadano ilustre". 
Había escrito otra reseña sobre esta película. En un escrupulosos cuidado de no desvelar nada y dejar que el espectador se fuera sorprendiendo como yo me sorprendí, había contado tan poco de la trama de la película y de los sentimientos que me transmitió, que me empezó a parecer que era un fraude de reseña. Por eso,voy a contar algo más, tal vez vayáis al cine sabiendo un poco más lo que os vais a encontrar, pero creo que lo que se pierda en sorpresa, se ganará en sinceridad. De todas formas, no temáis, no llego a contar nada decisivo.
Daniel Mantovani es un escritor argentino de Salas, provincia de Buenos Aires. Huyó de su pueblo hace cuarenta años y no ha vuelto. Desde entonces ha escrito varias novelas, todas ambientadas en su ciudad natal, y con ellas se ha hecho famoso. "Mis personajes se quedaron atrapados en Salas y yo no he podido volver" dice Mantovani aproximadamente en un par de ocasiones.
Hace cinco años le dieron el Nobel de Literatura y así comienza la película, con Mantovani esperando para entrar a recoger su premio; y ya nos sorprende su aspecto, pues lejos del traje de gala con que suelen los galardonados ir a recibirlo, él está vestido con traje y camisa oscuros, sin corbata y con los botones superiores desabrochados. Claro que el discurso que está a punto de dar tampoco tiene nada de convencional.
Ahora, cinco años después, vive en Barcelona, no ha vuelto a escribir un libro y su agenda está llena de "cancelados": presentaciones y firmas de libros; proclamaciones de profesor "honoris causa"; invitaciones a dar discursos, impartir lecciones, recibir premios; toda clase de homenajes, conmemoraciones y mil cosas más. Todo cancelado.
Hasta que recibe una invitación de la municipalidad de Salas para pasar allí unos días en los que será nombrado "Ciudadano ilustre" de la ciudad, dará un pequeño curso sobre escritura, será jurado en un concurso local de pintura y recibirá varios homenajes más. Contra todo pronóstico y contra su idea inicial, acepta la invitación y se mete en una aventura que más le valdría haberse ahorrado.

Óscar Martínez (Daniel Mantovani) en el discurso de aceptación del Nobel
A partir de su llegada a Salas, Daniel va a empezar a entender por qué durante tantos años, lo mejor que recordaba de Salas era el hecho de haber podido escapar de allí. Va a tener una serie de encuentros muy variados: con un antiguo amigo, con su antigua novia, con los que se creen personajes de sus novelas, con los que lo admiran, con los que no le perdonan haber escapado de la ciudad, con los que le envidian por haberlo hecho. 
Lo que comienza con toda clase de agasajos de un pueblo que se siente orgulloso de su ciudadano más ilustre, va dando paso a la enorme distancia entre el escritor cosmopolita y bienintencionado, y unos seres que no han salido de la ciudad, reconcentrados en su propia ignorancia, en el interés particular de cada uno de ellos que espera que el ilustre ciudadano le resuelva sus problemas o haga su vida un poco más interesante. Y del interés se va dando paso al resentimiento de los que se quedaron, echándole de menos o conformándose con lo que él dejó; a la envidia de los que no le perdonan, ni le entienden, ni le aceptan porque cuando eres un pobre diletante y el no va más de tu pequeña y remota ciudad, no puedes soportar que alguien venga de fuera y te lo recuerde y, sin pretenderlo, te pase por delante de las narices tu propia y sospechada mediocridad . 
Los acontecimientos se van a ir sucediendo de la manera que menos nos esperábamos en un principio: divertidos, confusos, nostálgicos, tiernos, egoístas, con resentimiento, con generosidad... En Salas nos vamos a encontrar con todo lo que podríamos imaginar y con lo que no nos atreveríamos a sospechar.
El personaje de Daniel sorprende por su honradez, por lo claras que tiene las cosas y por lo fácilmente que puede dejar de tenerlas; por su inocencia trágica y por su aceptación de los hechos que se le van presentando; por su amabilidad consumida de abuso y un poco harta de tanta pamema insustancial y estéril; por su cinismo clarividente, pero que nunca cae en el descreimiento ni se deja vencer por la desesperanza. 
El actor que lo encarna, Óscar Martínez, es Mantovani con una intensidad definitiva. Hace tan creíbles sus dudas, sus frustraciones, sus perplejidades, sus seguridades, sus miedos, que creo que nunca podré volver a ver a este actor sin ser Mantovani y, sin embargo, creo, estoy segura, de que sí será posible porque si algo es Óscar Martínez es un maravilloso actor que seguro que se mete en cualquier papel que le toque con la misma verosimilitud que en este.
Gastón Duprat y Mariano Cohn
Los directores de "El ciudadano ilustre", Mariano Cohn y Gastón Duprat, tienen un puñado de películas de las que no he visto ninguna, pero creo que no pasará mucho tiempo antes de que visite su filmografía porque me ha quedado mucha curiosidad por saber que es lo que han hecho anteriormente y yo me he perdido. 
Con esta película puede que lleguen a estar nominados al Oscar, pues es la que presenta Argentina al premio a la mejor película de habla no inglesa. También ha sido elegida por la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de la Argentina para representar al país en la próxima edición de los premios Goya en los que es candidata a 15 nominaciones. Pero ya tiene varios premios en su haber: En el Festival de Cine de Venecia, obtuvo la Copa Volpi al mejor actor para Óscar Martínez y el premio del jurado joven, además de haber estado nominada al León de Oro a la mejor película. En la Seminci de Valladolid obtuvo la Espiga de Plata y el Premio Miguel Delibes al mejor guión. Eso por no mencionar otros muchos premios en festivales más pequeños.
No quiero desvelar más de lo necesario ahora que me he decidido a desvelar más de lo que pensaba.
Dady Brieva y Óscar Martínez
Solo diré para terminar que es una comedia con la que te ríes mucho, al principio abiertamente, después, con un poco de amargura, y luego, la risa te va cambiando al verse atacada por un baño de realidad que solo te deja una sonrisa irónica, estupefacta y un poco cínica.
Imprescindible totalmente, absolutamente, sin excusas. Ni siquiera es válida la de que no te gusta el cine.
Ah, y si encuentras en alguna librería, real o virtual, la novela "El ciudadano ilustre" de Daniel Mantovani, no te dejes engañar. Daniel Mantovani es un personaje de ficción. Lo dice hasta la Wikipedia.


martes, 6 de diciembre de 2016

"Puente de los suspiros" Richard Russo

"Me llamo Louis Charles Lynch. Tengo sesenta años y casi cuarenta de esos años he sido un marido cariñoso, aunque no tremendamente interesante, de la misma mujer encantadora [...] Puede que lo más notable de mi vida sea que la he pasado toda en el mismo pueblo pequeño del norte del estado de Nueva York, algo inaudito estos tiempos".
Así comienza "Puente de los Suspiros", con la narración de Lou cuando se dispone a contarnos su vida. Tiene sesenta años y está a punto de viajar con Sarah, su mujer, para ir a Italia. Una salida de tal envergadura tiene muy nervioso a Lou quien es feliz sin moverse de Thomaston, el pueblo en el que ha vivido toda su vida, excepto una pequeña temporada en que residió en Albany para ir a la Universidad; el pueblo en el cual las "estadísticas del cáncer están muy por encima de cualquiera de las habituales. El culpable principal de eso fue, como sospechamos todos, la antigua curtiduría, cerrada estos últimos cuarenta años, que vertía sus tintes y productos químicos al río Cayoga", un río que aparecía cada día de la juventud de Lou teñido de un color distinto según el tinte que se utilizara aquel día en la curtiduría; el pueblo dividido en tres barrios que ejemplificaban la división social de sus habitantes y el ascenso social de Lou con el paso de los años. El Lado Oeste es industrial y pobre. Allí pasó Lou su infancia. El Lado Este es de clase media baja y allí vivió su adolescencia y la mayor parte de su juventud. El Burgo es la zona donde se concentra la riqueza de Thomaston, la gente más acomodada, y donde vive Lou a los sesenta años, donde ha vivido su vida adulta. Pero aún hay otra zona en Thomaston. Incrustada en el Lado Oeste, pero sin mezclarse con él, está La Loma, donde viven los más pobres, los que, no solo son pobres, sino que además, son negros. 
Este no es el río Cayoga que creo que es ficticio
(al menos, en el estado de Nueva York),
pero bien podría serlo.

A Louis Charles Lynch, una profesora de la guardería lo nombró el primer día de clase como Lou C. Lynch, creando de esta manera el apodo que le perseguiría y atormentaría durante gran parte de su infancia y adolescencia: Lucy. Pasado el tiempo, cuando Lou andaba ya por los diecisiete años, "los chicos le seguían llamando Lucy, pero ahora con afecto, y muchos parecían haber olvidado que el objetivo inicial había sido molestarle"
Muchas cosas han podido marcar la vida de Lou, además de su apodo. Tal vez cuando lo encerraron en el baúl y simularon serrarle por la mitad; tal vez las ausencias que tiene desde entonces y que hacen que, tras ver el mundo desenfocado y sin perfiles, pierda la conciencia de todo hasta que vuelve de nuevo en sí y solo su padre es capaz de traerle de vuelta totalmente y hacer que recupere el dominio de la palabra; tal vez su amor incondicional a su padre, un buen hombre para el que "los días serían buenos la mayor parte de las veces" y que contrastaba con su madre, una buena mujer, pragmática y realista para la que "un día bueno era algo raro. Mañana sería un día malo, y la única cuestión era lo malo que iba a ser".
Tal vez todo eso hizo que mientras sus amigos jugaban y alborotaban, él prefiriera quedarse en casa leyendo libros, algo que solo a su padre llenaba de orgullo. Todo eso le pudo marcar, y el hecho de que Bobby, su único amigo desde muy niño, aparece y desaparece de su infancia causándole un vacío difícil de llenar... hasta que conoció a Sarah.
A Bobby Marconi le marcó una infancia dominada por un padre brutal y autoritario y una madre que solo parecía existir para quedarse embarazada, escapar de casa y volver de nuevo traída por su marido para parir y volver a empezar, hasta que su vida y su cordura dependieron de unas pastillas que la dejaban atontada.
Richard Russo rodeado de sus "libros"

Sarah Berg ha vivido y cuidado de su padre desde que la madre los dejó para irse a vivir y disfrutar de lo que su serio e intelectual marido no era capaz de darle... y para superar una terrible pérdida. Sarah la visita los veranos y pasa con ella las vacaciones mientras su padre, profesor, aprovecha esas mismas vacaciones para encerrarse a escribir su interminable novela. Sarah decidió quedarse con él y lo cuida con la misma solícita amabilidad con que se cuida a los hijos que no saben desenvolverse muy bien en el mundo.
Nan Beverly es la hija del dueño de la curtiduría. Ha vivido siempre en el Burgo y no sabe de necesidades, frustraciones o carencias. Mimada por sus padres y objeto de deseo de todos los chicos de instituto, no está preparada para enfrentarse al hecho de que, a veces, las cosas no salen como tú quieres y la vida te deja con los ojos muy abiertos preguntándote por qué nadie te dijo que no todo era tan fácil. "Los Marconi, los Lynch, los Beverly y los Berg. Ninguna de esas familias saldría ilesa del choque. Sólo una sobreviviría intacta".
"Puente de los Suspiros" nos cuenta la vida de estos cuatro jóvenes, la infancia de algunos, la adolescencia de todos que pasó y superó muchas dificultades al abrigo de los Lynch y del Ike Lubin, el supermercado que compró el padre de Lou, en contra de la opinión de su madre y que terminó siendo el refugio de todos ellos y es que huyendo de sus familias que se desmoronan, Sarah, Bobby y Nan buscan cobijo con los Lynch, la familia que "parecía la más estable de las cuatro familias, y el Ikey Lubin una prolongación de aquella estabilidad, lo que quizá explicara por qué pasaban tanto tiempo allí Noonan y sus amigos". ¿Que aún no os he hablado de Noonan? Tendréis que leer la novela para averiguar quien es. 
Pero también nos cuenta la historia de una familia negra o más bien de tres hombres de tres generaciones de dicha familia, Gabriel Mock, Gabriel Mock Júnior y Gabriel Mock Tercero. Los dos últimos se han atrevido a desafiar las leyes raciales no escritas y han intentado materializar su amor por una chica blanca. Ambos lo pagaron en exceso y las chicas se sintieron culpables por no haber visto el peligro que acechaba y es que entre los blancos de Thomaston, también hubo quien a mediados del siglo XX quiso desafiar los prejuicios y el racismo imperantes.
"Puente de los Suspiros" está narrada en parte por Lou que, en primera persona, nos va contando su vida pasada y presente, nos va desvelando los secretos que él guarda y creando expectativas sobre los secretos que él no conoce. Un narrador omnisciente, en tercera persona, nos irá contando el resto de la historia, lo que Lou desconoce o conoce a medias o conoce erróneamente; lo que pasó en el pasado, lo que acontece en el presente, lo que sueñan, desean, ocultan e imaginan los personajes. 
El Puente de los Suspiros (Venecia)
Todos los misterios se irán desvelando, mientras paralelamente, en Venecia y en Thomaston, dos pintores reflejan en el lienzo su particular visión del Puente de los Suspiros. Un puente que Lou estuvo a punto de cruzar sin retorno y del que le salvó Sarah, como tantas otras veces.
No es la mejor novela de Russo y seguro que mucha gente piensa que le sobran páginas. Puede que sea cierto, pero ese es un asunto que nunca me ha importado siempre que los que se cuenta en ese exceso de páginas, me guste y atrape lo suficiente.
Richard Russo, Premio Pulitzer en 2002 por su novela "Empire falls", de la que él mismo hizo el guión para una miniserie de cuatro capítulos muy recomendable, es uno de los autores más reseñados en este blog. Os dejo el enlace por si os apetece leer acerca de algún otro de sus libros.
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